10 de diciembre 2000 - 00:00

"Pese al salvataje reservas cayeron u$s 4.700 millones"

«A pesar de importantes anuncios tales como el paquete de ayuda financiera y la profundización de reformas estructurales, el cuadro de desconfianza aún no cesa, lo que afecta negativamente las principales variables monetarias y financieras», asegura un informe de la Fundación Capital que encabeza Martín Redrado.

En tal sentido, considera que la tendencia declinante en las reservas internacionales, depósitos y recursos bimonetarios que se originó en la segunda semana de octubre (luego de la renuncia del vicepresidente Carlos Alvarez), se acentuó en noviembre. En cuanto al nivel de las reservas, la entidad estimó una reducción de u$s 4.700 millones entre el pico máximo alcanzado el 9 de octubre y fines de noviembre. di-los

Pese a todas estas cuestiones negativas, la entidad remarca la «solidez» del sistema financiero porque «preserva en ciento por ciento el respaldo de la convertibilidad con reservas fuertes». Sin embargo, advierte que «existe deterioro de las variables monetarias que afectan negativamente el nivel de actividad económica del último cuarto de año».

Los depósitos bancarios y los recursos del sistema financiero registraron una caída de u$s 1.500 millones en noviembre a raíz de una fuerte disminución en las colocaciones en pesos, principalmente a plazo fijo, según indica la fundación. Asimismo, señala que los créditos al sector privado disminuyeron 0,4 por ciento, lo cual interrumpió la «incipiente recuperación que asomaba en setiembre y octubre».

Baja

De esta forma, los depósitos en pesos cayeron 3,17 por ciento en noviembre respecto del mes anterior y 2,48 por ciento contra igual período del año pasado.

En cambio, las colocaciones en dólares registraron un aumento de 0,11 por ciento en noviembre frente a octubre pasado y un fuerte incremento de 7,66 por ciento respecto de igual mes de 1999.

«Indudablemente la excesiva presión del sector público por capturar los recursos disponibles del sistema financiero (ya que hace tres meses que no accede a los mercados voluntarios internacionales), inhibe toda posibilidad de reactivación del crédito al sector privado tan necesario para alimentar la inversión y el consumo», expresa el informe.

Agrega que «sin duda este escenario financiero contribuye a retrasar el inicio del crecimiento económico».
que

Por otra parte, la caída de las reservas internacionales se explica por la baja de u$s 1.200 millones en el circulante en poder del público (u$s 986 millones), más la disminución en el efectivo en la caja de los bancos.

A esto se suma la baja de u$s 1.840 millones en la integración de los requisitos mínimos de liquidez en el Deutsche Bank y u$s 1.700 millones de la menor integración de encajes en el Banco Central.

«Sólo una porción menor de esta baja en el nivel de encajes (u$s 1.100 millones) se destinó a financiar la salida de depósitos del sistema, importe que se traduce como la mayor desconfianza de parte de los inversiones y representando 1,3% de la totalidad de los depósitos bancarios», destaca la entidad.

«El año que está por concluir deja como saldo para el sector monetario un pobre desempeño en el crecimiento de los depósitos y recursos, que culminarán el 2000 con una modesta expansión», remarca el trabajo.

De continuar con esta tendencia los depósitos verificarán un aumento de 5 por ciento respecto de 1999, mientras los recursos monetarios regis-trarán un incremento de 4 por ciento.
co-esos

La fundación estima que para el 2001 el riesgo-país promedio oscilará entre 650 a 750 puntos básicos y anticipa que se producirá una «recuperación muy tibia en el ingreso de capitales».

«El nivel de tasas pasivas de interés proyectadas para el año que viene resulta muy similar a los promedios obtenidos en el 2000. La tasa anual para los plazos fijos en pesos rondará 7,75% y de 6,65% anual para las imposiciones en dólares, con un riesgo cambiario a corto plazo en torno de los 100 puntos básicos», pronostica la Fundación Capital.

Por último, la entidad que preside el economista Martín Redrado sostiene que la política «más laxa en materia de encajes» que inició el Banco Central «no comprometió en absoluto la seguridad global del sistema».

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