Pese a precios altos, crece demanda de edificios de lujo
-
Último dia para aprovechar las ofertas semanales exclusivas en esta cadena de supermercados
-
Remeras a un centavo de dólar: el festival de subfacturación de importaciones alcanza al 76% de los textiles
La maqueta
del edificio Le
Parc Figueroa
Alcorta
anticipa otros
de los
emprendimientos
de
lujo. Este
proyecto está
en el inicio de
su construcción.
La demanda, además, está siendo alimentada por la llegada de inversores europeos y estadounidenses que no sólo usan esas unidades de lujo como «pied-a-térre» en sus viajes a Buenos Aires: muchos de ellos están alquilándolos por día, semana o mes a connacionales amigos o a través de empresas que están especializándose en ese mercado.
Los valores que pagan, obviamente, son una fracción de lo que cuesta comprar un departamento en París, Nueva York o Madrid, pero dado que la renta está en función del valor del inmueble, el producido también es muy inferior que lo que se obtendría por los mismos metros cuadrados en el Hemisferio Norte.
«Es verdad, y también lo es que muchos inversores -locales y extranjeros- están buscando alternativas a las colocaciones financieras. Hoy la renta anual de un departamento de lujo en Buenos Aires no baja de 6% anual, lo que no está nada mal», asegura Azpiroz Costa.
Sin embargo, de acuerdo con lo que manifiestan casi todos los desarrolladores y constructores con los que se conversa, entre los compradores de unidades que valen más de u$s 2.000 el metro, son más los usuarios finales que los inversores. Un dato casi imposible de corroborar, pero que a los empresarios del sector les gusta arrojar en forma casi unánime.
«Puede ser que haya más compradores en el campo de los inversores que lo que les gusta admitir a los vendedores. Pero a diferencia de otros mercados, el inversor en ladrillos es más paciente que los especuladores financieros. Los ciclos son más largos y por eso la inversión es menos riesgosa», advierte el hombre del mercado inmobiliario.
¿Cuánto tiempo más seguirán en alza los departamentos para el sector «AB»? Es la gran incógnita que hace toda la diferencia entre una inversión excelente y un grave error financiero. Azpiroz Costa sostiene que «toda escalada tiene sus escalones, sus respiros. Ello no significa que estemos ante una burbuja que está por pincharse de un momento a otro. En todo caso, una merma pequeña puede ser sólo el cambio de aire del maratonista para volver a seguir en carrera. Nadie puede asegurar que sea así. Pero menos me atrevería a decir que estamos ante una burbuja que estallará», arriesga Azpiroz. Agrega que muy probablemente el crecimiento del sector acompañará el del aumento del PBI.
Está claro también que una suba, amesetamiento o caída en el mercado inmobiliario «premium» no depende del crédito: esas unidades se venden siempre al contado, con fondos propios del comprador y que en general provienen «del colchón» (caja de seguridad, depósito en el exterior, etc.). En este rubro, el cielo parece ser el límite, dado que diversas estimaciones (siempre imposibles de comprobar) ubican en alrededor de u$s 120.000 millones las colocaciones de argentinos fuera del país.
En sentido inverso, aseguran banqueros que financian proyectos, desarrolladores e inmobiliarias, también se está edificando en barrios «no premium», y dado que allí la incidencia del terreno sobre el m2 construido no supera los u$s 300, la rentabilidad puede llegar a ser más alta que en Puerto Madero o Recoleta. «No se puede eternamente construir para un público selecto. Un edificio «cinco estrellas» cuesta u$s 1.000 el m2. Bajar el lujo a unos u$s 600 el metro no significa un desmedro infernal. Es construir sin una docena de amenities», explica Azpiroz.




Dejá tu comentario