El petróleo batió ayer un nuevo récord y cerró por primera vez sobre los 75 dólares en Nueva York, ante renovados temores por la crisis iraní y una eventual escasez de gasolina en Estados Unidos.
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El incremento representa otra presión sobre los precios de los combustibles en el mundo, incluida la Argentina.
En Nueva York, el barril de "crudo" para entrega en junio cerró con un alza de 1,48 dólar, a 75,17 dólares.
Durante la jornada, llegó a 75,35 dólares, un récord histórico desde el comienzo de su cotización en Nueva York en 1983.
A pesar del continuo aumento del precio del crudo, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, despejó las dudas y admitió que este histórico cierre "no influirá" en los precios de los combustibles en el mercado local.
"La Argentina, ya hace más de tres años, tiene un acuerdo con las empresas petroleras y las de refinación, por el cual las subas en los precios internacionales no terminan repercutiendo en el mercado interno", enfatizó el funcionario.
Los combustibles sí tuvieron un aumento a mediados de 2004, cuando llegaron a los precios actuales.
Después, para evitar nuevos incrementos, el gobierno decidió subir las retenciones a las exportaciones del sector.
Ese último ajuste fue de sólo el 1,6 por ciento, aunque desde entonces el precio internacional del crudo subió más de un 75 por ciento.
La reciente disparada de los precios del petróleo tuvo hasta el presente un impacto moderado sobre la economía mundial, pero los riesgos siguen siendo serios.
Según el director general del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, "el impacto (del petróleo caro) ha sido hasta ahora moderado pero existen serios riesgos".
A esto se le suma en los Estados Unidos la incertidumbre en torno a si las refinerías "lograrán sacar al mercado suficiente gasolina para atender el alza de la demanda", que se espera a partir de mayo, cuando comienza tradicionalmente la época de mayor consumo en este país.
Por su parte, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en su informe mensual, admitió que el mantenimiento de los altos precios de la energía puede constituir "un riesgo para el crecimiento económico mundial".
En el 2005, la demanda mundial de petróleo aumentó en un millón de barriles diarios, 1,2 por ciento respecto del 2004, indicó la OPEP.
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