El gobierno se inclinaría por aplicar un impuesto a las empresas petroleras de 8% del valor del petróleo en boca de pozo. Esta fue una de las posibilidades que se trató ayer en la comisión mixta formada por empresarios del sector, gobierno y sindicatos.
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De las tres posibilidades que se discuten parecía la más probable por ser el mal menor, aunque no todas las empresas están convencidas de que así sea. Esta alícuota de 8% no será firme, sino que oscilará de acuerdo con el precio internacional del crudo. Cuando aumente el precio del petróleo, puede subir el porcentaje de este impuesto.
Las otras dos alternativas, un aporte adelantado no reintegrable o retenciones a las exportaciones, siguen vigentes como opciones.
De todas maneras, antes del fin de semana se conocerá la fórmula para gravar a las petroleras para con esos fondos paliar las pérdidas de los bancos por la pesificación.
• Por ley
El impuesto saldrá por ley y las conversaciones, seguramente, seguirán con los diputados por afuera de la comisión mixta.
Esta comisión se formó el lunes después de una reunión de todos los involucrados en el tema, gobernadores de provincias petroleras incluidos, con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.
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