El gobierno reclamó ayer a los Estados Unidos aquello que, paradójicamente, no permite en el plano interno: abrir camino a las exportaciones. El pedido en esta oportunidad fue por limones y carne, y lo transmitió el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, al presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Representantes estadounidense, Colin Peterson, de visita en el país, quien eludió la presión argumentando que el año electoral no simplifica decisiones de este tipo.
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«El problema es de índole política y relativo al Estado de California, ya que la Argentina no presenta problemas de índole sanitaria», dijo Cheppi, respaldado en el encuentro por la presidente Cristina de Kirchner y por José Alperovich, gobernador de Tucumán, la principal provincia citrícola del país.
Los envíos de limones a los Estados Unidos permanecen cerrados a causa del pedido de productores locales a la Justicia del estado de California, que mantiene vigente una medida cautelar. Hace cuatro años, la Argentina inició, sin éxito, gestiones para la reapertura de este mercado.
La Argentina es el primer productor y exportador mundial de limón fresco. Es líder, además, en la producción de jugo concentrado y exportación de aceite esencial, y provee fruta a la Unión Europea, Japón y Suiza, entre otros mercados. Las exportaciones a Estados Unidos habían quedado habilitadas en 2000, con un envío de 6.000 toneladas, que al año siguiente se triplicó.
La reapertura del comercio de limones podría ser el primer paso para lograr también la exportación de cítricos dulces a los Estados Unidos.
Sin fundamentos
En lo que respecta a la carne, Cheppi planteó a Peterson la necesidad de superar el impedimento que existe para el ingreso de carnes rojas y pollo al país del Norte.
«La Argentina es un país libre de aftosa, al igual que Uruguay, que sí puede comercializar esos productos. No hay fundamentos para mantener esas restricciones», puntualizó. Los reclamos hechos ayer por Cheppi tienen un aspecto contadictorio. En el plano local, los productores ganaderos aseguran que las exportaciones de carne no son normales ya que -argumentan-es muy complicado conseguir los permisos, más conocidos como ROE ROJO, que son autorizados por la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA).
Según datos del sector ganadero, la Argentina sólo vende al exterior 10% del total de su producción de carne a pesar de tener las exportaciones abiertas, debido a las trabas a los envíos que activan la ONCCA y la Secretaría de Comercio Interior que dirige Guillermo Moreno.
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