Piden a países de A. Latina que presionen por acuerdo al Fondo
Por intervención de la Cancillería, varios países latinoamericanos -en particular, Brasil- están pidiendo al director gerente del FMI, Rodrigo Rato, que no postergue más la aprobación de metas de la Argentina. La región fue la principal aliada del español en su camino a convertirse en el número uno del Fondo. En el Ministerio de Economía, apuestan a una señal favorable de Rato, aunque ya está claro que el directorio del organismo pasará el tratamiento del caso argentino hasta después de las vacaciones que comienzan el 6 de agosto. Pese a que asegura que continuará el proceso de renegociación de la deuda, Lavagna reconoce que sería muy complicado continuar sin un aval explícito del FMI.
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Rodrigo Rato
Ambito Financiero pudo confirmar que tanto en el FMI como el Tesoro estadounidense mantuvieron conversaciones con funcionarios de alto rango de América latina por el «caso argentino». Para Rato no debió ser un tema menor, ya que el apoyo de los países de la región contribuyó de una manera importante para su acceso al puesto máximo del organismo.
El 6 de agosto sería la última reunión de directorio del FMI antes de las vacaciones de dos semanas que se tomarán en el organismo, hasta el 23 de agosto. «Son dos semanas, no sería tan grave. No vemos que pueda caerse totalmente el acuerdo cuando las metas cuantitativas están más que cumplidas», confían en el entorno de Lavagna.
«Hasta último momento esperamos que se produzca el visto bueno. Pero de lo contrario seguiremos avanzando con nuestros planes», volvieron a sostener ayer funcionarios de Economía. Se refieren, puntualmente, a la oferta para la reestructuración de la deuda. En la agenda del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, figura una gira por el mundo para presentar formalmente la oferta ante los acreedores, lo cual sucedería hacia fines de agosto.
La decisión respecto de la aprobación de la tercera revisión de las metas es claramente política. Con las metas fiscales y monetarias sobrecumplidas, la falta de negociaciones por la deuda, las demoras para renegociar con privatizadas y la ausencia de una ley de coparticipación generaron más presión de los países del G-7, que tienen el peso mayoritario en el directorio del organismo. Los Estados Unidos continúan mostrando la postura más favorable respecto de la situación argentina, pero al mismo tiempo quieren evitar que el Fondo vuelva a votar dividido como lo hizo en enero, cuando se aprobó una discutida primera revisión.
Por lo pronto, no hay grandes vencimientos hasta setiembre, cuando se deberán afrontar u$s 700 millones con el FMI. El problema es que se está demorando un desembolso del organismo por u$s 650 millones y otro del Banco Mundial por u$s 250 millones.
Durante esta semana continuarán las gestiones oficiales tanto ante el FMI como con el Tesoro estadounidense y demás países del G-7 para destrabar las negociaciones. Será una continuidad del diálogo que el viernes mantuvieron Lavagna y Rato para repasar los temas pendientes y en donde se procuró llegar a un consenso sobre la mejor forma de avanzar.



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