Ya el viernes el mercado de bonos dejó de operar a las dos de la tarde, con lo cual la actividad en acciones, en lugar de acelerarse en la última hora como es habitual, apenas si languideció durante los siguientes 120 minutos. Vaya a saberse por qué, pero por alguna razón las autoridades del NYSE decidieron tiempo atrás que el "Columbus Day" no entraba en su calendario de festejos y así, a pesar de que ni las oficinas gubernamentales, ni el sector bancario, ni los mercados de bonos o commodities operan, quienes intermedian en acciones deben estar un día más al pie del cañón, aun cuando éste es tradicionalmente uno de los días de menor actividad del año. Podemos dividir a las fuerzas del mercado en dos. Por un lado, los que apuestan a que en apenas días deberá dispararse el tradicional rally de fin de año, y por otro los que "no están". Esto explica por qué no vemos hoy la clásica lucha entre alcistas y bajistas, sino una entre los temerosos que no quieren saber nada con participar de este mercado y los optimistas a los que poco y nada les importan los hechos y para quienes es sólo una cuestión de tener o no tener el dinero necesario para poder impulsar los precios de las acciones. Tal vez lo más llamativo de esta contienda es que en lugar de tener un mercado alcista y de bajo volumen como se podría suponer, lo que enfrentamos es uno levemente perdedor y de bajo volumen. Esta situación que refleja las pérdidas por "trading" y comisiones, es algo que no se puede mantener en el tiempo, aunque tampoco se puede decir cuándo terminara. Ah, el Dow ganó ayer 0,27% cerrando en 10.081,97 puntos.
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