9 de diciembre 2005 - 00:00

Pocos hablan del rally en voz alta

Pocos hablan del rally en voz alta
El consuelo es que ayer pareció quebrarse eso de estar arrancando "arriba", sólo para ver cómo por la tarde todo se enfría sin más explicación que la propia actividad de compraventa de los inversores. Claro que esto no quiere decir que las primeras operaciones de ayer se hayan marcado con una sensible baja, ya que en todo caso debiéramos hablar de un mercado neutro hasta las once de la mañana. A partir de ahí, los tres grandes indicadores bursátiles fueron ganando terreno, escudados en una mezcla en la que participaban la suba del sector energético, la merma en el costo del dinero -gustó a algunos que la tasa de 10 años rompiera el piso de 4,5% anual para cerrar en 4,46%- que proporcionaba cierto alivio entre las empresas de servicios públicos y las financieras, y el incremento de las ganancias para las constructoras, lo que permitía desestimar la merma en el sector automotor donde el entusiasmo (del miércoles) por las acciones de General Motors se desvaneció en la nada o la incipiente baja de las fabricantes de semiconductores. Pero esta "ola de optimismo no duró demasiado", y noventa minutos más tarde el mercado pasaba de lleno al lado perdedor. Generalizando al no cambiar nada de manera radical podríamos decir que lo que antes se veía "positivo" pasó a verse de otro color. Así, algunos culparon al petróleo (cerró en u$s 60,66 por barril), otros a las proyecciones de las constructoras, la baja del dólar, etc. Al cierre, el Dow quedaba entones en 10.755,12 puntos, perdiendo 0,52%. Desde el máximo del 25 de noviembre, la baja es de 1,6%, poco pero suficiente para que cada vez menos inversores hablen a viva voz del "rally de Navidad".

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