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El primero en padecer al ministro fue Mario Blejer, quien renunció a la conducción del Central a fines de junio del año pasado ante los crecientes cortocircuitos con Lavagna. Estos incluían veladas críticas del titular de Economía a los planes del Central sobre la forma de ir liberando el «corralito», así como también su reiterada prédica contra la influencia de los técnicos del Centro de Estudios Macroeconómicos (CEMA) en las decisiones de la entidad monetaria. Informate más
En su carta de renuncia, Blejer hizo explícita alusión a los embates que llegaban desde Economía. « A principios de setiembre del año pasado se produjo un nuevo round cuando la falta de comunicación entre Economía y el Central complicó la elaboración del presupuesto. El equipo de Lavagna se quejó de la falta de datos como consecuencia de la «escasa» colaboración del Central.
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