6 de diciembre 2000 - 00:00

Por ahora, a telefónicas sólo les interesa ocho ciudades

A un mes de la apertura total del mercado telefónico, se confirma el interés de las empresas entrantes por establecerse en la zona central del país, donde se concentra 85 por ciento del tráfico.

En esa región que va de Buenos Aires a Mendoza capital, incluyendo Rosario y San Luis capital, Río Cuarto, Córdoba capital, y en algunos casos Mar del Plata o Bahía Blanca y en otros sólo La Plata, habrá, según se sabe hasta ahora, tres redes propias de las empresas entrantes AT&T, Techtel e IMPSAT, además de las cuatro redes de las empresas que ya estaban instaladas en el país: Telefónica, Telecom, Movicom y CTI.

La superposición de siete redes propias en esa zona uniendo a las ciudades más importantes del país en el trazado y tendido de la fibra óptica anticipa que es allí donde se concentrará también la mayor competencia en cuanto a paquetes de servicios integrales para grandes empresas y PyMEs y para usuarios residenciales.

Una opción


De hecho, un usuario telefónico de Salta o Santa Cruz o del interior de Mendoza o de Santa Fe norte sólo tendrá la opción de elegir, por lo menos hasta el momento, entre Telefónica y Telecom. Pero tampoco Telecom llegó con red propia a Santa Cruz, sino que se la alquila a Telefónica, y a la inversa lo mismo.

Esto es así porque lo que las empresas esperan ganar en las ciudades más importantes del país les compensa el alquiler de la red de la empresa incumbente (Telefónica en el Sur y Telecom en el Norte) para el resto del país.

De todas formas, el consumidor de Salta o Tierra del Fuego no podrá acceder a los precios más bajos del mercado en primer lugar porque en esas provincias competirán sólo dos empresas y en segundo lugar porque las mayores ofertas se enfocarán a las ciudades donde competirán por lo menos siete empresas.

Ya mismo, un usuario residencial del Gran Buenos Aires puede acceder a los precios más bajos de larga distancia que ofrece la empresa AT&T (hay que ver con qué ofertas se lanza el lunes Techtel) pero no tiene la misma oportunidad un consumidor que vive en Tandil.

El esfuerzo inversor de tender red propia repercute en una política cada vez más agresiva desde el punto de vista comercial para captar clientes.
Esa situación deriva como hecho llamativo en que en noviembre, mes en que empezó a presuscribir AT&T, mientras CTI empezó a hacerlo a fines de octubre, el número de usuarios que cambió de prestador de larga distancia bajó, estimándose una disminución de 5%. (En octubre, la presuscripción ascendió a 618.000 abonados.)

Ese descenso se atribuye en primer lugar a la política comercial de las empresas, que con su insistencia estaría produciendo el fenómeno de que el consumidor acepte el cambio cuando en realidad no lo quiere. Así, según fuentes de la Comisión Nacional de Comunicaciones, se notó en noviembre un alto número de rechazos cuando el administrador de la base de datos (ABD) llamó al usuario para confirmar el cambio en el operador de larga distancia.

En algunos casos, el usuario se había cambiado de prestador hacía poco tiempo, de modo que no se había cumplido el plazo de 60 días para volver a cambiar, y en otros, el consumidor directamente admitió que había dicho que sí para sortear la insistencia de las llamadas, pero que en realidad no quería cambiar.

Límites


También es cierto que en noviembre comenzó a regir la Resolución 441 de la Secretaría de Comunicaciones, que pone límites a la presuscripción para evitar errores. De esta forma, también se registraron casos en que la persona que había solicitado el cambio no era el titular de la línea o el inquilino autorizado para tomar ese tipo de decisiones.

De todas formas, la leve baja de noviembre en la cantidad de presuscripciones no modifica el hecho de que la cantidad de cambios en la Argentina arroja un índice de 10 por ciento mensual, contra un promedio de 3 por ciento en los países en los que se abrió el mismo tipo de procedimiento.

A un mes de la desregulación, quedan todavía pendientes de resolución por parte de la Secretaría de Comunicaciones dos temas clave para fomentar la competencia: el discado multicarriers y la portabilidad numérica.

Cuestionamientos


El multicarriers implica la posibilidad de que el usuario, sin necesidad de cambiar de compañía telefónica, pueda cursar una llamada de larga distancia por la empresa que más le convenga en el momento, con sólo marcar un código previo. El sistema es cuestionado por las telefónicas incumbentes que son las que deberían cobrar esas comunicaciones por cuenta y orden del operador de larga distancia (como ocurre con las llamadas de un teléfono fijo a un celular).

El temor de las telefónicas básicas así como de las entrantes es que se genere un alto grado de morosidad en el sistema, porque Telefónica y Telecom no pueden cortar el servicio por llamadas impagas cursadas por otros operadores.

De todas formas, no se nota un fuerte interés de las entrantes por el multicarriers. Las nuevas quieren asegurarse al cliente empezando por las grandes empresas pero también a los residenciales; por eso ofrecerán también telefonía local desde ahora o en poco tiempo para todos los tipos de clientes que se encuentren en la ruta de la red de fibra óptica.

La portabilidad numérica, en cambio, parece convertirse en cambio, en un tema cada vez más apremiante. Si dos entrantes, como AT&T y Techtel prometen que en poco tiempo podrán ofrecer telefonía local y no sólo larga distancia a todo tipo de usuario en las ciudades más importantes del país, pasa a ser importante la posibilidad de que se pueda mantener el número telefónico. Porque si para cambiar de empresa hay que cambiar de número telefónico, esto podría operar como un elemento desestimulante.

En síntesis, el primer mes de la desregulación revela la sorpresa de que habrá siete o más redes de fibra óptica superpuestas que unirán las principales ciudades del país, pero quedan abiertos dos interrogantes:
si la Argentina, aun en su zona central, tiene mercado para tantos prestadores o si se desatará una lucha feroz en la que sobrevivirán muchos menos de los que ahora están. Y en segundo lugar, si la desregulación telefónica, con su oferta de servicios sofisticados y rebaja de tarifas, no terminará acentuando el desequilibrio entre la parte rica del país y la más pobre.

Te puede interesar