13 de diciembre 2000 - 00:00

Por beisbolista, Hicks pagará $ 252 millones

Hicks abrió la billetera y aceptó pagar el contrato más alto en la historia del deporte mundial: es el que unirá al «shortstop» Alex Rodríguez a su equipo de béisbol, los Texas Rangers, por los próximos diez años.

El total de lo que cobrará esta súper estrella de uno de los deportes más populares de Estados Unidos hace empalidecer todo lo conocido a escala mundial, trátese de Diego Maradona, Michael Jordan, Gabriel Batistuta o Christian Vieri: Rodríguez percibirá un total garantizado de u$s 252 millones, algo más de u$s 2 millones por mes durante 120 meses.

El magnate texano es el socio principal del fondo Hicks, Muse, Tate & Furst, que en la Argentina tiene vastos intereses en medios ( CableVisión, Fibertel, Imagen Satelital, Teledigital, cables en el interior) una participación de 20% en Torneos y Competencias, el grupo Mecca de publicidad en vía pública e inversiones en «puntocom» de origen local. En la región también tiene intereses en Brasil, Colombia, Chile, México y Venezuela.

Sin embargo, su inversión en los Rangers -que juegan en Arlington, un suburbio de Dallas-Fort Worth-fue hecha a título estrictamente personal, por afuera de HMT&F.

Hace siete años Hicks adquirió la franquicia junto con un grupo de empresarios texanos, a los que él mismo reunió para el proyecto. La operación tuvo dos curiosidades: uno de los socios era un tal George Walker Bush, actual presidente electo de EE.UU. (a cuya campaña contribuyó con más de u$s 20 millones), que salió de la sociedad hace un par de años; la otra es que el precio total pagado por los Rangers ascendió a u$s 250 millones, o sea u$s 2 millones menos de lo que le pagará a Rodríguez en la próxima década.

Nuevo fenómeno

No es de extrañar, entonces, que se esté frente a un fenómeno impensable hasta hace algunos años: los jugadores-propietarios. Así, Michael Jordan se compró parte de los Washington Wizards (NBA) y ayer anunció que también entraba como socio en los Washington Capitals (hockey sobre hielo).

Otra ex superestrella del hockey,
Mario Lemieux, se quedó el año pasado con la mayoría accionaria de su club de toda la vida, los Pittsburgh Penguins, e incluso -al fin y al cabo es su equipo-anunció que saldría de su retiro para volver a jugar.

Si bien es indudable que hoy los Rangers valen bastante más que lo pagado por Hicks y socios hace algunos años, también es cierto que
Rodríguez podría hacer una oferta por buena parte de las acciones de la franquicia, de proponérselo.

Rodríguez, excepcional beisbolista tanto en defensa como con el bate en la mano, nació hace 25 años en la República Dominicana y hasta octubre pasado jugó para los
Seattle Mariners, propiedad del grupo japonés Nintendo.

Dado que en Estados Unidos no existen las transferencias a cambio de un monto de dinero como en el fútbol de todo el mundo, sólo es posible conseguir nuevos jugadores por medio del trueque por otros, o esperar que el jugador que interesa termine su contrato con el club que lo emplea y se convierta en «free agent» (libre).

«A-Rod»,
como lo conocen en Estados Unidos, «quedó libre» de Seattle y comenzó a escuchar ofertas de varios de los equipos más grandes, para finalmente quedarse con Hicks en Texas.

El empresario es dueño además de los
Dallas Stars (hockey sobre hielo) y socio principal de los Dallas Mavericks (NBA); Dallas, según publicaciones especializadas, es el séptimo mercado televisivo de Estados Unidos, y Hicks acaba de firmar un ventajoso contrato con una cadena regional para televisar parte de los partidos de los Rangers.

Ese convenio le garantiza
un mínimo de u$s 25 millones por año. Exactamente lo que cobrará «A-Rod» cada doce meses.

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