1 de julio 2002 - 00:00

¿Por qué el mercado está nervioso?

El riesgo-país brasileño alcanzó niveles impensados, manteniéndose entre los tres del mundo. La calificación de la deuda externa brasileña fue rebajada. El dólar se encuentra en los valores más elevados desde el plan real de julio de 1994. La Bolsa paulista perdió en la última semana 9% y las previsiones de corto plazo son más pesimistas aún.

¿Hay algún motivo concreto para tanto pánico?

Si analizamos fríamente los números de la economía brasileña, la respuesta sería NO. Si analizamos la percepción de profecía autocumplida de propios y ajenos, la respuesta sería PUEDE SER (está mal porque empeora y porque empeora está mal).

Como si faltaran complicaciones locales, el propio secretario del Tesoro de EE.UU., Paul O'Neill, declara ser contrario a un nuevo préstamo a Brasil, cuando el gobierno de Fernando H. Cardoso ni siquiera hizo el ademán de solicitar nuevos recursos. Más: formalmente no necesita dinero para honrar sus compromisos de corto plazo y sólo sería importante contar con dinero fresco para fortalecer sus reservas.

Veamos el «NO hay motivo para tanto pánico».

1. La deuda externa brasileña no es tan grande, es de largo plazo y ya fue renegociada la década pasada por Pedro Malan.

Suma en total (pública + privada) cerca de u$s 208 mil millones pero hay que ponderar que en 2000 era de 225 mil millones; o sea, se redujo en los últimos dos años.

2. De ese total, la parte pública es de u$s 93 mil millones.

3. Al renegociarla (en la época), Malan tuvo que poner depósitos colaterales; o sea, compró títulos delTesoro americano, que son garantías de que la deuda será pagada.


4. La parte de la deuda entonces que ya está renegociada con garantías, y pasa de más de un mandato; en teoría, debería estar ajena a estos efectos de presión política, contagio, etcétera.

5. La deuda de corto plazo, la que justamente podría ser afectada por la transición política, en parte está siendo recomprada por el Banco Central brasileño: de los 9 mil millones que vencen en 2003 y 2004, Brasil está recomprando u$s 3 mil millones.


6. El superávit (primario) que ya se venía cumpliendo se aumentó en año electoral (cuando tradicionalmente se aumenta el gasto...)

7. La recaudación impositiva del primer semestre creció 13 por ciento si se compara con el mismo período del año 2001.


8. El empleo industrial creció 6% en abril de 2002, comparado con el mismo mes del año anterior.

9. El superávit comercial proyectado de la balanza es de más de 5 mil millones para este año.


10. El déficit de transacciones corrientes cayó en los últimos 4 años.

11. Si bien la inflación fue superior a la meta con el FMI el año pasado, está cayendo, a pesar de la presión cambiaria que se vive.


12. La remesa de dólares de junio (al exterior) fue inferior a la de mayo, a pesar de la presión (y de vencimientos puntuales de empresas privadas).

Resumiendo:
los fundamentos económicos no están tan mal como el mercado «siente» que están y el problema es que ese sentimiento pesimista puede, de hecho, generar una crisis que hoy, los números muestran, no es tal.

Veamos el
«PUEDE SER que haya algún motivo para tanto pánico».

1. El candidato Luiz Inácio Da Silva continúa firme en las preferencias electorales de cara a las próximas elecciones presidenciales de octubre.

2. En tema eleccionario, el partido gobernante comenzó a divulgar, entre las sombras, que una virtual presidencia del Partido dosTrabalhadores de Lula llevaría al caos económico, y el mercado considera que este marco de pesimismo puede estar complicando al propio gobierno ya que la crisis se anticipó a los hechos.


3. En la misma línea, el mercado no le cree a Lula cuando manifiesta su intención de pactar con el FMI y asegurar el compromiso de respetar los contratos internacionales firmados ya que en las tres elecciones anteriores, donde participó y perdió, el manifiesto de campaña era que no pagaría la deuda externa, rompería con el Fondo y dio a suponer en varias ocasiones que cerraría la economía brasileña.

4. Muchas empresas privadas (de telefonía, por ejemplo) no han cumplido sus vencimientos y esto asusta a los acreedores externos.


5. La incertidumbre política es un perfecto escenario para ataques especulativos, donde los grandes intereses internacionales acostumbran tener fuertes rentabilidades.

6. En la expectativa de conseguir más reales por dólar, los exportadores no están liquidando las exportaciones, lo que resta oferta en el mercado de cambios, presionando aun más el mercado de demanda.


Qué debemos esperar en los próximos días.

En función de la coyuntura, es factible que sucedan algunas de las acciones que aquí mencionamos:

1. Que el candidato Lula divulgue los nombres de quienes ocuparían, ante su eventual victoria electoral, los cargos económicos más importantes.


2. Que el Banco Central salga con munición pesada a demostrarle al mercado que sabe y tiene herramientas para pelearle al ataque especulativo (esto fue lo que hizo ayer con buenos resultados).

3. Que a partir de una eventual victoria -pentacampeonato- de la selección brasileña, o a partir del horario electoral gratuito, que comienza el 20 de agosto, el candidato Serra consiga achicar la ventaja que le lleva Lula y los mercados se tranquilicen.


4. Que comiencen los preparativos entre el actual gobierno y el posible próximo gobierno del PT, para realizar un acuerdo de transición, donde se divulgarían las acciones a tomar, para que el mercado sepa y asuma cuáles serían las reglas del juego a partir del próximo gobierno (esto sólo se daría si las diferencias en las preferencias electorales se mantienen tan amplias, ya que sería asumir por parte del gobierno del presidente Cardoso que su candidato perderá la posibilidad de convertirse en el próximo presidente de los brasileños).

• Conclusiones


Se espera que el mercado continúe volátil y que la turbulencia se mantenga por algunas semanas. Esto de ninguna manera debe desestimular a los exportadores argentinos, ya que la tasa de cambio continúa siendo ampliamente favorable para nuestro país. Desde el punto de vista de nuestros socios comerciales, la situación no es nada simple. Se aplicaría con perfección un viejo dicho popular brasileño que dice: si corres, el bicho te agarra; y si te quedas, el bicho te come (se correr o bicho pega, se ficar o bicho come).

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