9 de noviembre 2000 - 00:00

Por tasas altas caen bonos y no hay crédito a empresas

Escierto que las principales Bolsas del mundo ayer bajaron. También que laincertidumbre sobre las elecciones de los Estados Unidos tiene a los mercadosindecisos y que hay menos dinero disponible en el mundo para prestarle a lasempresas. Pero ninguna de estas razones alcanza para explicar la magnitud de lacaída de los títulos públicos argentinos, salvo los conflictos políticosinternos. Títulos en baja y tasas de interés en alza son dos caras de lamisma moneda.

Lastasas tomaron su prime-ra víctima entre las acciones que hicieron retrocederal Merval 1,75% a 424,79 puntos. Las tasas de cauciones de los papelesllegaba a 20% y entonces muchos optaron por vender. Además, quién puedecompetir con el nivel de tasas que se pagaba en el mercado. Por eso el volumende negocios fue exiguo: $ 17,96 millones.

Ayer,entre bancos de prime-ra línea el dinero costaba 23% anual. Obviamente del mercado desaparecióel crédito para empresas que no sean de primerísima línea. El redescuento yaempezó a ser recortado. Las empresas de primera línea que salieron a tomardinero a 7 días porque no les quedó más remedio que cubrir posiciones de cortoplazo, pagaron hasta 3% mensual. La realidad es que hoy en la Argentina casino queda crédito para las empresas y que son escasas las ventas que se hacen aplazo porque la cadena de pagos está en serias dificultades.

Cuandosuben tan exageradamente las tasas en el circuito principal del dinero, del marginaldesaparece todo el crédito. Este circuito paralelo normal-mente es un granabastecedor de efectivo. Ayer se rechazaban operaciones de descuento decheques en ese circuito aunque se ofrecían tasas cercanas a 10% mensual.

Latasa de 16% anual a la que el martes tomó dinero el gobierno argentino dejóafuera del mercado a todas las empresas. Es imposible igualar semejanterendimiento con la actividad productiva. Esa tasa equivale a la que lastarjetas de crédito en los Estados Unidos cobraban a sus clientes y fuerondenunciadas por usura. Lógicamente, esas tasas bajaron y se establecieronreglas para que haya más competencia en ese mercado. El ejemplo vale parademostrar que la Argentina con una moneda que equivale al dólar está pagandolas tasas que fueron censuradas en los Estados Unidos y que se aplicaba aconsumidores de cierto riesgo.

Allálos créditos hipotecarios se otorgan a la mitad de tasa que pagó el gobierno,es decir a 8% anual. Las empresas consiguen financiamiento a valores inferioresy si son de segunda línea no pagan más de 10%.

Estohace a la diferencia de costos. Es más importante para la Argentina teneruna tasa de interés baja para empresas y consumidores que pensar en un mejortipo de cambio. Incide más en los costos el precio del dinero, que el valordel dólar frente al resto de las monedas del mundo.

JoséLuis Machinea pensaba lo mismo cuando asumió. Pero equivocó el camino. Con elimpuestazo pensaba cerrar el déficit fiscal y conseguir que el mundo le prestemás barato, lo que bajaría el costo interno del dinero. Las tasas que rigenahora en el mercado le confirman el fracaso, que nunca asumió, en suestrategia, aunque hoy piense en bajar impuestos.

Ayerlos inversores le dijeron con el lenguaje del mercado lo que piensan deinvertir en la Argentina. Los mejores exponentes de ese lenguaje son losbonos Brady. El FRB, por ejemplo, tiene una diferencia de 1.110puntos básicos con el bono del Tesoro. Quiere decir que si el bononorteamericano rinde 5,93% a la Argentina le piden un retorno de 17,07% quees lo que exactamente dan los FRB a 83 dólares, según su cierre de ayer.

Menorriesgo

LosBrady son títulos de corto plazo, por lo tanto de menor riesgo. Si al inversorle ofrecen el Par que tiene vencimiento en el 2023 y garantía del Tesorode los Estados Unidos, el retorno se eleva a 18,70% y la diferencia con losbonos del Tesoro llega a 1.287 puntos básicos.

Estosindicadores le muestran a la Argentina que no hay dinero disponible en losmercados internacionales. Si la brecha de los títulos públicos en relación conlos bonos del Tesoro no cede, el único camino es un salvataje concertadoliderado por el FMI, y que involucre al Banco Mundial y a los integrantes delGrupo de los 7 (G-7), los países más desarrollados del mundo.

Parael FMI estos paquetes tienen un alto costo político. De allí que las exigenciasson superiores a cualquier stand-by. Son montos muy elevados que en el caso dela Argentina llegarían a $ 17.000 millones que se prestan con la esperanzade que nunca se usen porque el país supera su crisis de financiamiento. Lapregunta inevitable es: ¿pondrá el FMI este paquete en las manos deMachinea, un ministro que no logró ganar la confianza de los consumidores y losinversores?

Elministro aprendió una lección. En épocas de Raúl Alfonsín los precios seconcertaban con los empresarios locales a cambio de algunas ventajas. Las tasastambién se concertaban con los banqueros. Era un país donde predominaban losdueños nativos, al punto que bancos nacionales y extranjeros tenían cada uno suasociación. Hoy apenas hay un banco privado argentino: no hay con quiénhablar de tasas en una crisis. La banca oficial es inexistente por lacantidad de morosos que acumula en sus carteras. Por eso los títulos públicosson los que mandan y su tasa de retorno indica cuáles serán las tasas deinterés locales.

Deallí la proximidad del salvataje concertado para la Argentina. Brasil habíalogrado en 1998 por esta vía 43.500 millones de dólares. Apenas usó el primertramo. Puso sus números en caja, soportó una fuerte crisis en 1999 y devolvióanticipadamente el préstamo, lo que le significó mejorar su calificación deriesgo-país.

Hoyese ajuste está tambaleando por la crisis de la Argentina. Cuando un país deestas latitudes tiene problemas, los inversores se van de toda la región.Incluso Brasil ayer revisó todas sus metas de crecimiento. El equipo económicohabía calculado que este año crecería 4,5%, ahora dice que su PBI avanzará3,8%. Para el 2001 creían que el crecimiento iba a ser 6%, ahora lo estiman en4,5%.

Poreso el dólar en Brasil se cotizó ayer a 1,971 real, 0,87% más que el díaanterior y se acerca al crítico precio de 2 reales, que remonta a principios de1999 con corrida cambiaria incluida.

Enlas casas de cambio ayer el público pagó hasta 2,05 reales por dólar.

Durantecasi todo el año el dólar se mantuvo en 1,8 real, pero en estas últimassemanas, contagiado por la Argentina, emprendió una carrera alcista que lo hizosubir 10%. Larespuesta del Banco Central para defender el real fue suspender la rebaja detasas que tenía programada, con lo que mantiene elevado el precio de su deudainterna y se desacelera el crecimiento por el menor consumo. En el caminoquedaron las ilusiones del gobierno de Brasil de tener un superávit comercialde 5.000 millones de dólares. A fin de año se estima que la balanza comercialserá neutra o negativa.

Enestas circunstancias, la Bolsa de San Pablo pasó a segundo plano. El índiceBovespa cayó 2,04%.

Enla Bolsa de Nueva York, mientras aguardan el resultado de las elecciones, elDow Jones aguantó bien y retrocedió sólo 0,41%. En cambio en la Bolsaelectrónica el NASDAQ fue castigado y perdió 5,39%.

Losbonos del Tesoro norteamericano a 30 años subieron de precio, mientras que surendimiento, que se mueve a la in-versa del valor, bajó a 5,87%.

 

 

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