8 de septiembre 2012 - 10:55

Potencias mundiales llaman a suprimir barreras para impulsar las economías

Vladimir Putin, presidente ruso, recibió a Hillary Clinton, representante de EEUU, en la APEC.
Vladimir Putin, presidente ruso, recibió a Hillary Clinton, representante de EEUU, en la APEC.
Líderes mundiales se reunieron en el Foro para la Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), por primera vez organizado en Rusia. Se destacaron los comentarios del mandatario ruso, Vladimir Putin, quien hizo un llamado a la supresión de las barreras que obstaculizan el libre comercio. A su turno, Felipe Calderón, presidente de México, coincidió al expresar que "para superar esta crisis, es más comercio, no menos comercio". La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, sinceró que desean construir un orden regional estable que redunde en beneficio común. También tuvo la palabra el número uno de China, Hu Jintao, quien hizo un llamado a la paz y a la estabilidad en la región. No obstante, todos coincidieron en que el comercio es la llave para el crecimiento económico.

En la ciudad portuaria de Vladivostok, el presidente local, Vladimir Putin, inauguró el encuentro con un llamado a la supresión de las barreras que obstaculizan el libre comercio. En concreto, opinó que "la unidad y la supresión de barreras contribuye a dinamizar el desarrollo de toda la región Asia Pacífico y la economía mundial en general. Es importante construir puentes, no muros". También mostró preocupación sobre diferendos territoriales con algunos miembros del foro.

Putin llamó también a diversificar sus reservas monetarias en divisas. "Si queremos librarnos del exceso de derivados, incrementar la disciplina de las finanzas mundiales, debemos pasar a la creación de reservas monetarias (denominadas) en muchas divisas del mundo", declaró.

"Con una única divisa mundial de reserva su emisor siempre tendrá la tentación de usarlo para sus intereses, lo que al final perjudica al propio emisor y daña los principios fundamentales del funcionamiento del sistema financiero mundial", advirtió el anfitrión. "Crear esos centros de divisas es un trabajo complejo pero acertado. Sobre todo aquí (en el APEC). Porque aquí está Estados Unidos, que como emisor principal está integrado en esta labor, por lo que se pueden hallar vías que no destruirán nada, sino crearán nuevas posibilidades para estabilizar la economía mundial", dijo.

"El diálogo y la cooperación son la mejor manera de avanzar", dijo por su parte al margen de la cumbre el presidente mexicano, Felipe Calderón, que preside actualmente el G20 de las principales economías avanzadas y emergentes del planeta, muchas de ellas presentes también en este foro. "El mensaje principal que necesitamos enfatizar, es que lo que necesita el mundo hoy día, para superar esta crisis, es más comercio, no menos comercio", dijo Calderón, quien considera que sería "muy importante que las economías del APEC pudieran mandar un mensaje fuerte a favor del comercio desde esta Cumbre".

El impacto que está teniendo la crisis de la deuda en Europa para las economías asiáticas, en particular China, motor del crecimiento y de las exportaciones en esta región, preocupa a los mandatarios. "Desde que nos reunimos la última vez (en Honolulú, Estados Unidos, el pasado año), la economía mundial ha seguido enfrentándose a numerosos desafíos y corre el riesgo de seguir degradándose", reza el borrador de la declaración que tienen previsto aprobar este domingo.

"Los mercados financieros siguen debilitados, mientras los altos déficits públicos y las deudas en algunas economías desarrolladas están creando fuertes turbulencias para la recuperación de la economía mundial". Los líderes también advierten contra el aumento del proteccionismo e instan a que se limite la "creación de nuevos obstáculos a la inversión o al comercio de bienes y servicios".

El conjunto de los 21 países miembros de la APEC, entre ellos Chile, México y Perú, responden por el 57% del PBI mundial, por el 48% del comercio internacional, más del 40% de las inversiones externas directas y cerca del 40% de la población.

Por su parte, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que reemplaza a su presidente Barack Obama, ausente por motivos electorales, aseguró que Estados Unidos está decidido a incrementar su presencia económica y política en la región.

Cuando se le cedió la palabra, la funcionaria estadounidense avanzó que "tras un largo periodo en el que Estados Unidos ha centrado buena parte de su atención y recursos en otras regiones y conflictos, ahora estamos incrementando sustancialmente las inversiones en Asia Pacífico". Por lo que detalló que "buscamos trabajar con otros para construir un orden regional estable y justo que beneficie a todos".

Washington promueve el Tratado de Libre Comercio Transpacífico, en el que participarán once países de la región una vez que se incorporen oficialmente a primeros de octubre México y Canadá. Pero las disputas territoriales en el mar de China Meridional empañan las relaciones entre muchos de sus socios.

El presidente chino, Hu Jintao, hizo un llamado a la paz y a la estabilidad en la región, donde el creciente poderío económico y militar de China no hace más que agravar los recelos entre sus vecinos. "Interesa a todos los países de la región, y es responsabilidad compartida nuestra, mantener la paz y la estabilidad así como el buen momento de crecimiento económico en Asia Pacífico", dijo el mandatario en su discurso.

China, Japón, Vietnam, Brunéi, Malasia, Filipinas y Taiwán tienen sus propias reivindicaciones en el mar de China Meridional, que escondería grandes reservas de petróleo y gas. Pese a este discurso en favor de la paz y la estabilidad de Hu, nada indica que la segunda economía mundial haya renunciado a sus reivindicaciones de soberanía en dichas aguas. En ese sentido, la cancillería china advirtió a Japón que no revisará su posición respecto a la disputa territorial que mantienen en torno a un archipiélago controlado por Tokio en la zona, conocido como Senkaku en japonés y Diaoyu en chino.

No obstante, Estados Unidos ha pedido un código de buena conducta entre las naciones implicadas, alegando que la libertad de navegación en aguas estratégicas es del interés de todos, levantando con ello ampollas en Pekín.

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