Periodista: Duró poco el optimismo que despertó la sorpresa del informe de empleo, la idea de que se habita el mejor de dos mundos, creciendo a toda prisa y muy lejos de un sobresalto en materia de inflación.
Periodista: Duró poco el optimismo que despertó la sorpresa del informe de empleo, la idea de que se habita el mejor de dos mundos, creciendo a toda prisa y muy lejos de un sobresalto en materia de inflación.
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Gordon Gekko: No era una buena lectura. Y se corrigió rápido.
P.: Que la economía crece a gran velocidad no está en tela de juicio. Pero ahora se comprueba que la inflación también se anotó en la carrera.
G.G.: Cuando la Fed presentó en marzo sus proyecciones económicas se sabía que subestimaba tanto el crecimiento como la inflación que podían esperarse. Es lo que los números confirman con holgura, y conste que recién estamos en la segunda ronda mensual de indicadores. Esto va para más. La inercia no se frenará de repente.
P.: ¿Y ahora qué se hace? ¿La Fed no va a retirar la apuesta? ¿O sí?
G.G.: Si piensa en el tapering, en la reducción de la compra de bonos por parte del banco central, la respuesta es no. La Fed va a explicar lo que ya explicó hasta el cansancio. Que la inflación subirá en 2021, pero que se trata de un fenómeno temporario.
P.: ¿Y lo es?
G.G.: El precio de los autos y camiones usados subió 10% en abril.
P.: En un año.
G.G.: No, en el mes. El 30% del aumento del índice general se debió a este incremento puntual. El precio de los autos nuevos creció 0,5% en el mes. Y 2% en un año.
P.: ¿Cómo se entiende?
G.G.: Esto no es inflación, claramente. Es una disrupción causada por la escasez de semiconductores. Y por el éxito de la vacunación en contener el covid y favorecer la reapertura de más y más sectores de actividad. Hay una fuerte demanda de movilidad y la producción automotriz está suspendida en varias fábricas porque faltan chips. Se necesita tiempo para reacomodar el funcionamiento de la cadena de valor, y mientras tanto se encarecen los vehículos disponibles y el transporte, + 2,9%.
P.: Es razonable pensar que todo esto es temporario, aunque nivelar la fabricación de semiconductores con la demanda actual no se va lograr antes de 2022 (con suerte). Pero si eso fuera todo, vaya y pase. Sólo que también escasean las materias primas, la vivienda, la mano de obra. Desde ese punto de vista, los desequilibrios son generalizados. Ya lo dijo Warren Buffet. Los precios suben en todos los rubros de negocios, los mayores costos se pasan al consumidor final, y este paga sin chistar. No era tan fácil antes de la pandemia ni hasta hace muy poco. ¿No se abrió una caja de Pandora? ¿Quién podrá devolver después la inflación a su sitio?
G.G.: La credibilidad del régimen monetario es clave. La política económica es super-agresiva porque considera que las expectativas de inflación de largo plazo están ancladas con firmeza en 2%. Si no es así, la Fed tendrá que arremangarse. Y puede que no le resulte nada sencillo.
P.: El 2% anual cuando sólo en abril los precios minoristas treparon 0,8%. Y en el último trimestre, 1,8%. ¿No se está tensando demasiado la cuerda?
G.G.: Los precios de la energía treparon 25% el último año. ¿Se rompió algo? No. En su momento bajarán. Esa es la idea respecto a la bonanza de las materias primas. No es un camino sólo de ida. Lo vimos en 2011.
P.: Así fue durante los últimos 20 años, pero la economía va a crecer 10% este trimestre, sobrepasaremos los límites usuales de velocidad. ¿Cómo saber que no se trata de una imprudencia? ¿Y cómo no enterarse cuando sea demasiado tarde?
G.G.: En un régimen sin credibilidad, el plan estaría herido de muerte. Claro, tampoco se lo hubiera adoptado. A primera vista, los números de inflación fueron horrendos. Si se los examina en detalle, no. La mitad de las observaciones registró variaciones mensuales que no superaron 0,2%. No hay un desborde generalizado.
P.: No, todavía. Pero, como dijo, la inercia no se detendrá pronto.
G.G.: Habrá que rendir examen todos los meses. Las tasas largas de interés son hoy más bajas que a principios de abril. Y no hay instrumento más vulnerable a un salto inflacionario.
P.: ¿Y la Bolsa? Acusa el golpe, pero nada terrible. ¿Aguantará?
G.G.: Tiene la excusa ideal para el sell in may. Puede vender, tomar ingentes ganancias y mirar desde afuera cómo se define la pulseada. Hoy por hoy, los mercados siguen comprando el discurso de la Fed. Aun cuando la mano viene más recargada. Pero el estrés no terminó.
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