S i bien el volumen negociado, especialmente en el mercado tradicional, parecería desmentirlo-(casi 1.700 millones de papeles), ayer fue una jornada en la que prácticamente podemos decir que "no pasó nada". Tan "nada" que el Promedio Industrial cerró en 10.623,18 puntos, marcando un retroceso de 4 milésimos. Entre esto y decir que el cierre fue sin cambios, no hay mucha diferencia. Donde las cosas no estuvieron tan parejas fue en el NASDAQ que, a pesar de un leve arranque positivo, se pasó las primeras dos horas de operaciones cediendo terreno, y es recién desde ahí donde podemos volver a decir que "no pasó nada", para terminar perdiendo 1,09% (el S&P 500, como suele ocurrir, se colocó entre los dos índices anteriores). Si bien dos ruedas consecutivas de baja para el NASDAQ ( sobre todo, cuando son de las magnitudes que estamos viendo) no son algo que pueda asustar a nadie, es bueno recordar que desde el 10 de diciembre pasado no ocurre nada parecido. De todas formas, la explicación de lo ocurrido se vincula con la búsqueda de seguridad en la que siguen emprendidos los inversores durante estos días, algo que reflejan también la suba de los bonos del Tesoro (la tasa a 10 años quedó en 3,965%) y la nueva caída del dólar frente al euro y al yen. Lo curioso es que las encuestas siguen encontrando un elevado grado de optimismo respecto de los números de las empresas. Claro que mientras las bajas de AT&T y Ford lucen "razonables" a la luz de los estados contables que presentaron ayer, y las de Micrososft y Pfizer son discutibles (tuvieron un importante crecimiento de los ingresos, pero no de las ganancias, cosa que en otro escenario hubiera dado como resultado una fuerte suba).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario