Preocupa un negocio que crece: la venta de garantías falsas
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A partir de ese momento, pueden ocurrir tres cosas:
Que efectivamente se celebre el contrato de locación presentando el locatario una garantía no ejecutable perjudicando solamente al locador.
Que el locador realice un pedido de informe sobre la fianza y se detecte si la misma es irregular o no.
O bien que los propios «garantes» estafen a quien compró la fianza cobrando dinero por una garantía que no se entrega.
Adelanto
Dentro de esta última posibilidad existe «el peligro de que se pida un adelanto por una garantía que no se otorga jamás, y muchos compradores pierden así íntegramente el dinero», según afirmó Geraldine Frezza, directora de la Asociación Defensora de Inquilinos de la República Argentina (ADIRA). Para Frezza, entonces, «la alternativa legal es un seguro de caución».
También las inmobiliarias, que en este momento sufren bajas inéditas en los ingresos por el congelamiento del sector, acaban de incorporar -aunque de manera encubierta-la ya conocida venta ilegal de garantías aunque a un precio más caro (que oscila entre una cuota y media a dos de alquiler).
«Nosotros conseguimos al cliente el inmueble para que alquile y la garantía por unos pesos más, para que no se preocupe», explicaron a Ambito Financiero desde una inmobiliaria que ofrece ilícitamente a más de un cliente la misma garantía.
Lo cierto es que esta «compraventa» que conviene a quien se ofrece como garante en repetidas ocasiones y quien hace uso de la garantía, perjudica sólo al propietario ya que ante cualquier inconveniente -como el incumplimiento en el pago del alquiler, incendios o daños al inmueble-no está habilitado a ejecutar la garantía.
«El propietario puede perder mucho más que su propiedad. Si el inquilino incendia el inmueble y el fuego quema además los inmuebles vecinos y la garantía encima es 'trucha', el propietario que no puede ejecutar la garantía tiene que hacerse cargo sólo de los daños», detalló el abogado Osvaldo Albano.
Requisitos
Tal como surgió de un recorrido por distintas oficinas donde se ofrece este tipo de garantías realizado por este diario, generalmente para concretar la operación de compraventa ilegal de fianzas, se pide una fotocopia del DNI del comprador y a veces un adelanto que llega a ser de 20% del valor de una cuota del alquiler. A cambio, se entrega una fotocopia de la garantía, es decir, del título de la propiedad del garante «trucho». En algunos casos extremos, se entrega una hoja con datos del «garante» para que quien adquiera la garantía testimonie algún parentesco. «Una vez que esté hecho el arreglo, tiene que estudiar una fotocopia con los datos del garante. Es importante que al propietario le diga que quien le da la garantía es un pariente o amigo, por eso tiene que estudiar de memoria algunas cosas», dijeron repetidamente los nefastos comerciantes consultados, quienes aseguraron que «antes de comprar la garantía, sepa que le aseguramos buenas casas que si el dueño las quiere conocer puede hacerlo».
Entonces, un buen método para evitar ser víctima del negocio es «solicitar un pedido de informe en el Registro de la Propiedad, donde se le informará si en los últimos 90 días esa garantía tuvo pedidos de informe o no», según dijo el subdirector general del Registro de la Propiedad Inmueble de Capital Federal, Horacio Vaccarelli, quien además testimonió que «hemos llegado a encontrar garantías con más de 100 pedidos de informe en el registro».
Sobre la extensión del negocio, inquilinos consultados aseguraron que «es un fenómeno que se veía venir» dadas «las exigencias de algunos propietarios».




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