6 de agosto 2002 - 00:00

Prevén automotrices que exportarán menos

Las automotrices argentinas se preparan para recibir una nueva mala noticia: la caída de demanda desde Brasil. Actualmente, 80% de lo que se produce en las plantas locales se destina a la exportación (la mayoría a Brasil y el resto a otros mercados en el que se destaca México) por lo que la actividad en las fábricas se mantiene por las ventas al exterior.

La crisis económica del principal socio del Mercosur se está reflejando en una fuerte baja del consumo interno que repercutirá en las terminales radicadas en el país que se habían ilusionado con aumentar las exportaciones tras la devaluación del peso.

Ahora la realidad es otra ya que el real sigue cayendo, lo que le está quitando competitividad a los vehículos argentinos. A esto se suma que el gobierno brasileño dispuso una reducción de impuestos a los autos para alentar las ventas. Pero hasta el momento la demanda interna sigue sin reaccionar. Las exportaciones argentinas aumentaron 20% el mes pasado respecto a julio de 2001. La expectativa para este año era colocar unas 120.000 unidades en Brasil, pero ahora se comenzaron a revisar las proyecciones para ajustarlas a la realidad del país vecino.

Ayer, la filial de la francesa Renault en Brasil, sexta en el ranking de producción, anunció el despido de empleados y la reducción en la producción de vehículos.
Hasta fines de 2002 la empresa producirá sólo 56.000 autos, 33% menos de las 84.000 unidades previstas a comienzos del año.

La filial de Volkswagen ya había anunciado vacaciones colectivas entre el 19 de agosto y el 9 de setiembre de este año en su planta en la periferia de San Pablo. Este ajuste en Brasil, repercutirá también en las plantas locales con prolongación de los planes de suspensión de personal.

En ese marco, el gobierno brasileño redujo a partir de la semana pasada los impuestos cobrados a los automóviles más económicos y de medio porte para estimular las ventas y revitalizar la industria automotriz.

La medida, que fue aprobada por el Ministerio de Hacienda, establece que el Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI), que era de 10% para los automóviles de mil cilindradas, bajará a nueve por ciento para los modelos movidos a gasolina y alcohol.

Para los modelos de entre mil y 2.000 cilindradas, que pagaban un impuesto industrial de 25%, el tributo se redujo a 16% en los movidos a gasolina, y a 14% en los que tienen el alcohol como combustible.

Los modelos de más de 2.000 cilindradas a gasolina seguirán pagando el impuesto de 25%, pero en los de alcohol la tasa bajará a 20%. La reducción de la carga impositiva, que los fabricantes negociaban con el gobierno desde hace más de dos años, permitirá que los precios de los vehículos más populares y económicos se reduzcan en 120 dólares, mientras que en los de medio porte el ahorro será de unos 1.100 dólares, según los fabricantes.

La baja de los impuestos, que tiene carácter de emergencia y estará vigente hasta el próximo 31 de octubre, debe estimular las ventas del sector, que en el primer semestre del año cayeron 17,7 por ciento, debido a la difícil coyuntura económica del país. La caída en las ventas provocó una baja de 9,7 por ciento en la producción de la industria automotriz brasileña, lo que obligó a la mayoría de los fabricantes a ordenar vacaciones colectivas y despidos masivos en algunas plantas.

La industria automotriz brasileña, que tiene capacidad para producir 3,2 millones de vehículos anuales, esperaba fabricar este año 1,9 millones de unidades, pero los principales constructores ya admitieron que esa meta no se alcanzará por la crisis que afecta al sector.

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