Prometen más fuel y gas licuado, pero a precios más caros

Economía

La expresión del presidente Hugo Chávez de que la Argentina puede contar con gas de Venezuela para todo el siglo parece confirmar la sospecha de que el encuentro planeado por Cristina de Kirchner buscó en primer lugar una respuesta política a la frustrada reunión de Olivos con Lula da Silva y Evo Morales por el gas de Bolivia.

Venezuela contaría con reservas de gas suficientes para cumplir la palabra de Chávez. El problema es la distancia, por lo cual a la Argentina le conviene mucho más el gas de Bolivia. Para que el fluido venezolano llegue a Buenos Aires habría que construir el tantas veces anunciado Gasoducto del Sur, que debería pasar por la selva amazónica, proyecto al que Brasil también se negó.

  • Regasificación cara

    El otro mecanismo es el envío de GNL en barcos para regasificarlo en la Argentina e ingresarlo en los gasoductos, proceso mucho más caro que el transporte desde Bolivia, que además exigiría un fuerte aumento de tarifas.

    Aunque los anuncios desde Caracas fueron poco precisos, el ministro Julio De Vido dijo ayer que este año la Argentina ya contará con 8 millones de metros cúbicos de GNL procedentes de Venezuela que llegarían a Bahía Blanca.

    No se sabe a qué tecnología se apelará para construir antes del invierno una planta regasificadora. Pero si fuera como dijo el ministro, deberían llegar 8 millones cada tres días para reemplazar los 2 o 3 millones que Bolivia no suministrará este invierno. Tampoco queda claro si, como se comenta, el gobierno exigirá a YPF la importación de un barco en el que se realice directamente la regasificación para inyectar en los ductos.

    Otras declaraciones también parecen exageradas. Hasta ahora se esperaba que la Argentina necesitara un adicional de 3 a 4 millones de barriles entre fueloil y gasoil, para abastecer a las centrales térmicas (incluidas las dos nuevas que se inauguran este año en Campana y Timbúes) cuando no puedanusar gas. Esa estimación incluiría tambiénla repetición del plan de suministrar a las industrias combustible líquido, en el caso de que sea técnicamente posible la sustitución, haciéndose cargo el Estado de la diferencia entre el gas y su sustituto.

    En el acuerdo suscrito ayer, los presidentes acordaron elevar de 10 a 23 millones de barriles la disponibilidad de líquidos, sin que esté claro si todo será fueloil.

    Si se estima que por el aumento en el precio internacional del petróleo, los combustibles líquidos se encarecieron alrededor de 40% desde el invierno pasado, puede deducirse que el gasto del Estado para subvencionar las necesidades energéticas se elevará en la misma cantidad, además del adicional en barriles, que discretamente puede estimarse que pasará de 2 a 4 millones.

    Porque si bien es cierto que la operación podrá tener escaso impacto en la balanza comercial, porque Venezuela comprará alimentos y otros productos, los beneficiarios de estas exportaciones serán los productores locales.
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