Hay expectativas de que el mercado argentino de combustibles cambie de forma significativa en los próximos dos o tres años. A octubre de este año, 90,1 por ciento de las ventas de combustibles estaban concentradas en tres empresas: Repsol, con una participación de 56,5 por ciento considerando que opera YPF y Eg3; Shell con 18 por ciento; y Esso con 15,6 por ciento.
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El ingreso de Petrobrás reduce la participación de Repsol a 45,6 por ciento según los datos oficiales de la industria (ver gráficos aparte), considerando ventas minoristas y mayoristas. Pero marca un cambio en un mercado que se mantuvo sin variantes desde la desregulación en 1991, si se exceptúa la expansión de las estaciones llamadas «blancas», que a diciembre del año pasado, eran 1.014 frente a un total de surtidores instalados en el país de 6.211.
No obstante, las estaciones blancas, que nunca se unificaron en una sola empresa ni presentaron estrategias comunes de mercado, no tuvieron fuerza para cambiar las reglas de juego, el reparto tradicional de las ventas entre tres empresas, y tampoco incidir en la política de precios.
• Jugador grande
Ahora, la situación puede ser distinta. Petrobrás es un jugador grande que se propone disputarle terreno directamente a Shell y a Esso, al anunciar que en cinco años quiere ocupar el segundo o tercer lugar en el mercado argentino.
Petróleos de Venezuela (PDVSA), si realmente concreta su anuncio de operar en la Argentina, también es protagonista de primera línea, mientras que PeCom, de Pérez Companc, se propone incrementar su participación en el mercado, esperando contar con una participación de 10 por ciento en cinco años.
Este aumento de actores importantes repercutiría en primer lugar en las estaciones blancas, a la vez que daría lugar a un cambio de marca en las estaciones de terceros, a mayor ritmo que el registrado hasta ahora. Habrá entonces, en primer lugar, sobre todo si ingresa PDVSA, una fuerte competencia por quedarse con las estaciones mejor ubicadas y de mayor venta.
Ya Oscar Vicente, de Pe-Com, anunció que su crecimiento no se basará en la instalación de nuevas estaciones, sino en captar las existentes, considerando que por año vencen unos 1.200 contratos entre las petroleras y los dueños de los surtidores.
• Nuevos actores
Esto se explica porque entran nuevos actores en un mercado que por ahora está en fuerte declinación: desde 1997, las ventas de naftas acumulan una caída de 28 por ciento.
La competencia se dará entonces por un mercado que no está precisamente en expansión, por lo que además de un previsible retroceso de las estaciones blancas, también puede imaginarse que habrá más diferencias de precios. Y que en esto correrán ventajas las empresas que están integradas desde la producción del petróleo hasta la comercialización de los combustibles, especialmente aquellas que lo están dentro de la Argentina.
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