El acuerdo que los mandatarios de la Eurozona alcanzaron este jueves para ayudar a Grecia y asegurar la supervivencia de la moneda única conlleva varias medidas, a menudo muy técnicas, que van desde la reducción de la deuda a la dotación de nuevas herramientas al Fondo de ayuda de la Unión Monetaria.
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La Eurozona aumentará de los actuales 7 años y medio a por lo menos 15 años, con un "período de gracia de diez años" antes del primer reembolso, la duración de los préstamos otorgados a los países en dificultad como Grecia, Irlanda y Portugal.
Paralelamente, las tasas de interés serán reducidas, del 4,5% al 3,5%, lo que disminuirá la carga de la deuda.
• Nuevo plan de ayuda a grecia:
La Eurozona, el FMI y los acreedores privados acuerdan a Grecia un segundo plan trienal de rescate (2011-2014), que asciende a 158.600 millones de euros. Los países del euro y el Fondo Monetario Internacional aportarán 109.000 millones en préstamos, cuyo reparto está por definir.
El primer plan trienal, acordado en mayo de 2010 con la Eurozona y el FMI, era de 110.000 millones de euros. De ese monto quedan por entregar 42.000 millones, que se añaden al segundo paquete anunciado este jueves.
• Contribución de los acreedores privados:
Los tenedores de deuda privados de Grecia (bancos, seguros, fondos de pensiones...) también van a participar en el esfuerzo. Su contribución se estima en 49.600 millones de euros. De esa cantidad, 37.000 millones vendrán de una "contribución voluntaria", y 12.600 millones consistirán en una recompra de deuda.
En diez años, "de mitad de 2011 a finales de 2020", la contribución privada se elevará a 106.000 millones de euros.
En el marco de su participación "voluntaria", los acreedores podrán elegir entre cuatro opciones:
- mantener el valor nominal de sus títulos de deuda y canjearlos por obligaciones con un vencimiento a 30 años. Sería un reescalonamiento de la deuda.
- Reinvertir sus créditos cuando Grecia los reembolse al llegar a su vencimiento, en nuevos títulos a 30 años. Es la opción conocida como "rollover".
- aceptar una quita sobre el valor nominal de sus títulos, e intercambiarlos por obligaciones a 15 años.
- aceptar la misma quita y canjear sus títulos por obligaciones a 30 años, que ofrecerían garantías más sólidas que los papeles a 15 años.
Estas soluciones implican que los acreedores renuncien a una parte de las cantidades que se le adeudan, lo que reducirá la deuda pública del país. Es por ello que las agencias de calificación deberían considerar si se trata de un impago selectivo o parcial de Grecia.
En otras palabras, los dirigentes de la Eurozona reconocen que un impago de Atenas es probable. "Grecia está en estado de gravedad sin precedentes" y "necesita una solución excepcional", afirman en la resolución.
"Los demás países de la Eurozona reiteran solemnemente su determinación inflexible en honrar totalmente su propia firma soberana", advierten, dando a entender que ningún otro Estado podrá caer en impago.
• Un fondo de ayuda más eficaz:
La Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (FEEF), este Fondo de ayuda de la Eurozona establecido en 2010 y que ya ha prestado dinero a Irlanda y a Portugal, tendrá su campo de acción ampliado.
Si el Banco Central Europeo (BCE) constata "circunstancias excepcionales" y los Estados miembros dan su acuerdo unánime, el Fondo podrá comprar deuda pública de países en dificultad en el mercado de obligaciones secundario, donde los inversores intercambian los títulos después de su primera emisión. Esto permitiría aliviar a los bancos que poseen títulos con un valor devaluado.
El FEEF también podrá, aunque con condiciones, conceder a los gobiernos líneas de crédito preventivas como lo hace el FMI, o prestar dinero a un país, incluso si no ha solicitado un plan de ayuda, para que pueda recapitalizar sus bancos.
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