10 de enero 2008 - 00:00

Quedó para hoy la causa de la suba

Quedó para hoy la causa de la suba
Según los números de cierre, el Dow terminó la jornada trepando 1,16%, a 12.735,31 puntos, para quedar apenas dos unidades debajo del máximo del día (el NASDAQ cerró en el máximo, y el S&P 500, apenas un par de centésimas por debajo de su pico). Más aún, si computamos lo ocurrido en los últimos 90 minutos de rueda, la mejora de las blue chips llega a 1,86%, y la de los papeles tecnológicos a 2,79%. Con estos valores a la vista, no sorprende que digamos que la suba fue liderada por los sectores tecnológico y financiero (Merrill Lynch y Morgan Stanley en especial), que venían encabezando la lista perdedora en lo que va de enero. Tampoco debe sorprender que afirmemos que la primera parte de la jornada bursátil fue floja y evolucionando de mejor a peor. La sorpresa está en que si buscamos algún motivo puntual capaz de explicar por qué se quebró una seguidilla de seis ruedas consecutivas en baja -fueron menos, pero las jornadas ganadoras fueron marginales-tenemos que reconocer que no hubo ninguno (con el optimismo del presidente de la Fed de Filadelfia neutralizado por el informe de Goldman Sachs advirtiendo de una inminente recesión en los próximos meses, sólo quedaría el argumento que las acciones habían retrocedido demasiado). Esto nos deja entonces ante la alternativa de tener que apuntalarnos en lo que podría llegar a ocurrir a futuro (es decir hoy). Por este lado no parece demasiado probable ni que los números de los pedidos de seguro de desempleo, ni que la variación de los inventarios mayoristas, ni tampoco lo que en apenas horas podría llegar a decir el presidente de la Reserva Federal, justifiquen tan abrupto cambio de humor. Concluimos entonces que lo de ayer o fue un "error" del mercado, o que una porción del mercado apuesta a algo que todavía no ha salido a la luz y que esto habría bastado que muchos cansados de tanta "paliza" se plegaran aun sin saber demasiado. Como siempre, el tiempo nos dará la respuesta y determinará quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores. Mientras tanto, la realidad sigue marcando que son más las malas noticias que las buenas, y que los problemas más importantes siguen sin encontrar solución. Conclusión: a seguir esperando.

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