La dificultad para encontrar recursos humanos capacitados y una eventual crisis energética que frene los procesos de producción son las principales preocupaciones que hay hoy en el sector tecnológico. La socia fundadora de la compañía TGV, Marta Vicena, explicó a este diario las soluciones alternativas que se analizan para ambos problemas:
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Periodista: ¿El dólar alto beneficia a empresas de software?
Marta Vicena: Durante la convertibilidad nuestra compañía se enfocaba casi por completo al mercado local. Ahora competimos en otros mercados como México, Venezuela, España, básicamente por una cuestión de tarifas. En términos de dólar durante la década pasada nuestros valores eran muy elevados.
P.: ¿Hay hoy un repunte en inversión tecnológica?
M.V.: A partir de 2001 todas las empresas frenaron los proyectos de inversión tecnológica. Ante la incertidumbre se postergaron proyectos de innovación que eran necesarios para que las empresas se posicionen. La situación está cambiando.
P.: ¿Esas incertidumbres ya fueron despejadas?
M.V.: Estamos mucho mejor. Existe la ley del software que promueve ciertas actividades, hay impulso provincial para la instalación de compañías y también crece la demanda externa. Pero ahora dificultad para encontrar recursos humanos capacitados.
Preocupante
P.: Las compañías tecnológicas son grandes consumidores de energía, ¿cómo se preparan ante una eventual crisis?
M.V.: Ese es otro tema muy preocupante. Nosotros necesitamos energía para funcionar siempre, sin posibilidad de cortes. Nuestros servidores deben estar permanentemente encendidos, tenemos gran cantidad de computadoras en donde se elaboran los productos que generan mucho calor y deben estar refrigeradas. Sabemos que el verano es crítico por la alta demanda que se genera, incluso en el consumo hogareño, así que estamos evaluando alguna solución alternativa si la crisis energética se materializa. Por ejemplo, la instalación de un generador propio. Pero esto es realmente muy costoso para las empresas.
P.: ¿Cómo explican a sus clientes extranjeros la posibilidad de que haya cortes de energía?
M.V.: La verdad es que en el exterior no lo entienden. Hay cosas que pasan en la Argentina que en el Primer Mundo ni siquiera se tienen como una posibilidad remota. Eso hace que los profesionales argentinos tengan tanto entrenamiento ante contingencias. Igualmente, por los cambios abruptos por los que pasamos estamos enfocando hoy todas nuestras inversiones a la mejora en los modelos de calidad y gestión de la empresa.
Participación femenina
P.: En ésta, que es una industria joven, ¿hay mayor porcentaje de participación de mujeres en las empresas?
M.V.: Diría que son muchas las mujeres que trabajan en el sector, pero en TGV en particular mientras históricamente ocupaban casi la mitad de los puestos, hoy el porcentaje se redujo. Pero esto se dio de una manera circunstancial creo. El trabajo que se hace en la empresa es puramente intelectual por lo que no hay ninguna distinción de género en las búsquedas de empleados. Aquí los puestos a ocupar como el salario a percibir no cambia si se trata de hombres o mujeres.
P.: Usted es la única mujer entre los socios de la compañía ¿suma algo en particular su condición de género?
M.V.: Siempre es necesario el aporte de una cuota femenina en un grupo que usa barba. Lo digo como ejemplo de que no muchas cosas nos diferencian. A la vez, reconozco que tenemos algo más de sensibilidad, pero no como una muestra de vulnerabilidad. Yo soy casada y tengo una hija, y es muy difícil dividir el tiempo entre el trabajo y la familia, pero hay que saber qué privilegiar en cada momento.