La contracara del optimismo que se generó en los países en vías de desarrollo, como la Argentina, por la aceptación desde la Unión Europea (UE) de negociar el desmantelamiento de sus subsidios agrícolas, apareció por la amenaza de protestas desde los sindicatos de ese bloque.
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En este sentido, Coordinadora Campesina Europea (CCE) aseguró ayer que el acuerdo marco logrado la semana pasada en la Organización Mundial del Comercio (OMC) es «un duro golpe para todos los agricultores» de Europa. Los 147 países de la OMC lograron el pasado sábado un acuerdo que fija las líneas directrices de la siguiente etapa del proceso de liberalización comercial de la Ronda de Doha.
El texto final permite a los países desarrollados del Norte mantener intacto su sistema desvinculado de subvenciones, lo que supone que los ingresos de los agricultores proceden de pagos públicos y no de las ventas de sus productos, según un comunicado.
Para la CCE, este sistema es «injusto» para muchos agricultores europeos que no se benefician de ningún tipo de apoyo (por ejemplo, los productores de frutas y verduras) y para los de aquellos países en desarrollo, cuyos productos tienen que competir con «importaciones indebidamente baratas».
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