Una mala noticia para Quilmes: la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) le impuso una serie de condiciones para permitir su funcionamiento conjunto con CCBA (Brahma). El organismo del Ministerio de Economía -en función de un fallo judicial de segunda instancia- la obliga a aplicar esas restricciones hasta que se cierre la desinversión dictada por la misma CNDC para autorizar la compra de Quilmes por Am-Bev, o sea, la venta al grupo que encabeza Ernesto Gutiérrez de las marcas Imperial, Bieckert y Palermo, así como de la planta que tenía Brahma en Luján. Esa venta fue anunciada hace algunas semanas, pero también debe ser autorizada por la CNDC.
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Concretamente, Quilmes y Brahma deberán tener un equipo gerencial cada una, separado de la otra, no podrán hacer acciones de marketing y publicidad conjuntas, tampoco les está permitido fijar o concertar el precio de venta de sus productos, repartirse zonas, mercados o clientes y vender -como parte de una canasta- productos de ambas empresas.
La acción legal había sido iniciada por Isenbeck, que mantiene una pelea con Quilmesprácticamente desde el día que la alemana llegó al país. Curiosamente, el primer acuerdo que cerraron los compradores de los activos que debe vender Quilmes fue un convenio con la propia Isenbeck para fabricarles «a façon» cerveza con sus marcas en la planta de Luján.
El fallo dictado por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal les da la razón, al menos por ahora: las medidas dictadas por la CNDC en función de esa sentencia deberían caducar de manera automática una vez que se perfeccione la compra de los mencionados activos. La CNDC le otorga a Quilmes/Brahma un plazo de 30 días hábiles (o sea, un mes y medio) para poner en marcha las restricciones impuestas; en la empresa confían en que el organismo oficial autorizará la venta a Gutiérrez antes de que éste caduque. Cabe recordar que la única condición que debía cumplir el comprador de los activos de Quilmes era justamente no ser una de las cerveceras ya instaladas en el país, lo que a su vez provocó las acciones legales de Isenbeck y la protesta de la chilena CCU (Budweiser) y de la holandesa Heineken.