La tregua que el gobierno de Néstor Kirchner vino negociando con los piqueteros, casi en secreto, desde que asumió (en la transacción, intervino una mesa de cuatro ministros), comenzará a quebrarse formalmente hoy. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, presentará en Tribunales una demanda por privación ilegítima de la libertad contra los activistas que bloquearon su sede la madrugada del jueves pasado. Mañana está prevista una reunión para negociar con esos piqueteros denunciados, pero todavía se ignora si se sentarán a la mesa. Durante el fin de semana, el minúsculo grupo consiguió la solidaridad de casi todas las organizaciones de desocupados que presionan por planes sociales.
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El ministro, cuyo apellido es casi una invitación a la acción directa, insistió con que hoy presentará una demanda en tribunales acusando a esos piqueteros por la privación ilegítima de la libertad. Menos no se le puede pedir: Tomada admitió que siguiera la negociación a pesar de que le habían alambrado, literalmente, el edificio de su ministerio. En el resto del gobierno imaginan un estilo de neutralización o represión propio, casi artesanal, con policías negociadores, casi una forma de terapia y contención como la que se lleva adelante con suicidas o con delincuentes que toman rehenes.
Pero los manifestantes del miércoles pasado consiguieron la solidaridad de las demás organizaciones para presentar esa demanda judicial como el comienzo de una escalada represiva, es decir, como un hecho político, no penal.
Mientras comienza a desatarse esta dinámica de confrontación, los colaboradores del ministro Tomada esperan para mañana a las 19 que sesione la mesa de negociación que integran, por el funcionariado, la viceministra Noemí Rial, el jefe de gabinete del Ministerio, Norberto Ciavarino, y el secretario de Empleo, Enrique Deibe. En ese encuentro deberían tratar el inventario de reclamos que acordaron con esos colaboradores de Tomada, que alcanzaron una conquista tan rotunda durante su encierro que tal vez se les vuelva en contra: el petitorio de los piqueteros fue acordado con los funcionarios.
En ese acuerdo se estableció que no habrá más planes Jefas y Jefes de Hogar a repartirse y que, en cambio, se otorgarán beneficios que, se presume, estas organizaciones que protestaron el miércoles gestionaron ante distintas dependencias de la administración central (prestaciones alimentarias, proyectos productivos, etc.).
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