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La única esperanza que tiene ahora la AFIP es esperar hasta el viernes de esta semana. El organismo recaudador prorrogó hasta ese día la posibilidad de pagar impuestos, debido a las dificultades financieras que surgieron en los últimos 15 días. Sin embargo, la fecha del 4 de enero fue decidida por el feriado cambiario y los problemas de clearing, dificultades que aún no se solucionaron y que continuarían vigentes hasta el viernes.
El dato más negativo es la importante caída récord del IVA, que habría mostrado una merma de más de 46%. En la baja de este tributo se cruzan tres datos: la recesión económica, el último mes de vigencia de los fallidos planes de competitividad (se dejan de aplicar desde enero) y que los vencimientos del IVA coincidieron con las últimas jornadas de diciembre donde hubo serios problemas por parte de los contribuyentes para movilizar fondos.
El impuesto al cheque, que por el aumento de la bancarización podría haber aportado dineros extra al fisco, sólo aportó unos 280 millones de dólares; también afectado por la imposibilidad de realizar normalmente operaciones bancarias en los últimos días del año. Este impuesto igualmente debería reaccionar desde enero, cuando se estima haya una normalización en las operaciones bancarias, aunque sea con la vigencia de la bancarización forzada.
Tampoco resultaron positivos los resultados de los impuestos a las Ganancias, Ganancias Mínima Presunta y endeudamiento empresario; que en conjunto aportaron más de 300 millones de pesos menos entre diciembre de 2001 y el mismo mes de 2000.
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