5 de febrero 2002 - 00:00

Reforma impositiva: quieren alentar depósitos en bancos

La reforma impositiva que el equipo de Jorge Remes Lenicov quiere tener aprobada por el Congreso antes de fin de año excluye del impuesto a la riqueza los depósitos en los bancos. En la declaración anual del Impuesto a los Bienes Personales, popularmente conocido como tributo a la riqueza, los depósitos realizados dentro del sistema financiero desde el 1 de enero de este año estarán exentos del gravamen. Esto quiere decir que el dinero que por cualquier motivo los contribuyentes depositen dentro de las entidades financieras no deberá incluirse en los bienes que deben sumarse para determinar si se paga o no el impuesto, sin importar el monto de estos depósitos. Otra de las reformas, ya definida, será la eliminación total del impuesto a los intereses pagados desde el 1 de julio.

Con la exención de los depósitos para el Impuesto a los Bienes Personales, el equipo de Jorge Remes Lenicov busca fomentar de alguna manera el retorno de por lo menos parte de los 20.000 millones de dólares que en los últimos 12 meses huyeron del sistema financiero. Se reconoce dentro de los asesores de Remes Lenicov que la posibilidad de estar exentos estos depósitos de Bienes Personales es un beneficio más bien magro para los capitales de los argentinos, que hoy consideran que el lugar más peligroso para su dinero es un banco ubicado en la Argentina. Sin embargo, se confía plenamente en la recuperación de la confianza y en que los últimos sofocones sean los últimos antes de que comience la recuperación de la economía.

•Comprendidos

De todas maneras, el beneficio se incluiría desde el ejercicio 2002, que debe liquidarse entre marzo y abril de 2003. Esto quiere decir que únicamente quedarían exentos los depósitos que llegaron al sistema financiero desde enero de 2002 y no antes. Si, por ejemplo, un contribuyente tiene dentro del «corralito» 30.000 pesos y luego en enero deposita otros 30.000, sólo se podrían descargar de Bienes Personales los últimos 30.000.

El impuesto a la riqueza fue creado por Domingo Cavallo en 1992 durante la primera gestión con Carlos Menem y cuando Carlos Tacchi era secretario de Ingresos Públicos.
Deben pagarlo todos los contribuyentes cuyos bienes superen los 102.300 pesos. Desde ese monto y hasta los 200.000 pesos en bienes deben tributar 0,5% por sobre el monto que supera ese dinero, mientras que desde los 200.000 pesos en adelante la alícuota llega a 0,75%.

Entre otros bienes deben computarse los automóviles y vehículos, casas, departamentos, oficinas, embarcaciones, joyas, obras de arte, acciones, títulos públicos y, hasta el ejercicio 2001, que se liquidará entre marzo y abril, los depósitos en los bancos y financieras. Este impuesto es el más evadido de todo el sistema tributario argentino, ya que anualmente pagan o presentan sus declaraciones juradas no más de 300.000 personas físicas, según las presentaciones de marzo y abril del año pasado. Sería ilógico pensar que ese número de contribuyentes sea únicamente el que en la Argentina tienen bienes por más de 102.300 pesos.

Se calcula que por lo menos deberían estar tributando este impuesto no menos de 800.000 personas por año. En el ejercicio 2001 ingresaron al sector público por este tributo 770 millones de pesos, 25% menos que los 1.024 que se habían recaudado en 2000. Fue desde ese año en que la alícuota se incrementó de 0,5% a 0,75% para los contribuyentes con bienes por más de 200.000 pesos.

Fuera de lo que suceda dentro del impuesto a la riqueza, la primera reforma que se aplicará en lo inmediato dentro del sistema tributario será la eliminación del impuesto sobre los intereses desde el 1 de julio.
Por este impuesto se recaudaron durante 2000 unos 855 millones de pesos, que se redujeron a 444,6 millones en 2001 (previa reducción de la alícuota a la mitad). En enero de 2002 fue un impuesto que aportó sólo 15 millones de pesos, con lo que en teoría durante 2002 se perderían de recaudar no más de 200 millones de pesos. Esta eliminación fue uno de los pedidos que le hizo al equipo económico la Unión Industrial Argentina (UIA), aun antes de que Remes Lenicov llegue a ser el ministro de Economía de Eduardo Duhalde.

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