La Secretaría de Comunicaciones rechazó ayer reclamos presentados por las compañías de telefonía celular y confirmó que esas empresas deben devolver a los usuarios las sumas cobradas por el llamado servicio universal.
Ratificó de esa forma una norma anterior del mismo organismo según la cual las empresas de comunicaciones deben aportar 1 por ciento de la facturación para solventar ese servicio y no trasladar el cargo al público.
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Se estima que la telefonía celular debería devolver a los usuarios unos $ 350 millones facturados entre 2001 y mayo de este año, pero la situación se complicará por la dificultad de reintegrar a aquellos que utilizan tarjetas prepagas.
Por otra parte, el fondo para el servicio universal todavía no se constituyó, así que tampoco lo recaudado se destinó al fin previsto originalmente. Las empresas afirman que sus precios están desregulados y que no se les puede prohibir aplicar el cargo.
El tema es complicado y con varios costados, así que terminará en la Justicia ordinaria casi con seguridad, y por ahora es difícil que haya devoluciones.
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