También habría influido la necesidad de mantener una relación cordial con el gobierno de Una vez que cierre con Edesur, el gobierno tiene terminados los acuerdos con todas las eléctricas que dependen del Estado nacional:
Con todo el sector eléctrico bajo el paraguas de entendimientos parciales, la presión sobre transportistas y distribuidoras de gas podrá ser más efectiva, porque a ninguna empresa le interesa aparecer como problemática. Por otra parte, De Vido dijo esta semana que también está muy cerca el acuerdo con Gas Natural BAN, lo que ya abriría un quiebre entre las gasíferas.
El acuerdo con Edesur es casi igual al que firmó en enero otra distribuidora de jurisdicción nacional, Edelap. Hay una suba de tarifas de 15% promedio que no se aplica a hogares ni a pequeños comercios, por lo cual da un aumento de 23% para medianas y grandes demandas.
Consta también una promesa de revisión tarifaria integral para 2006, y hay un esquema para que la empresa pague en cuotas las multas adeudadas que rondarían $ 30 millones.
La diferencia con el acuerdo de Edelap es que, en este caso, Edesur y Endesa se comprometen a renunciar al juicio contra el Estado nacional en el CIADI un poco más tarde: cuando esté publicado el decreto con la revisión tarifaria integral. En tanto, Edelap y su controlante, la norteamericana AES, lo harán antes del decreto, cuando se convoque a audiencia pública para debatir la revisión de tarifas.
Al acta con Edesur, que todavía debe pasar por el Congreso (y es posible que por una nueva audiencia pública), el gobierno une que ya está en condiciones de poner en marcha los acuerdos con Autopistas del Sol y Grupo Concesionario del Oeste (ambas empresas, controladas por el grupo español Abertis), con subas en los peajes, además de la ratificación de las tarifas en dólares para terminales portuarias.
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