A la espera de que se afiance la renta fija, el dólar liqui volvió a caer

Economía

El dólar ahorro saltó 39 centavos, a $102,62. Preocupa a analistas caída de reservas netas del BCRA, aunque ayer la entidad sumó u$s27 millones.

Los tipos de cambio financieros siguen funcionando aún de manera atípica y volvieron a mostrar un retroceso. El dólar contado con liquidación (CCL) terminó la jornada en $125,88 (lo que implica una caída del 2% respecto del cierre anterior), mientras que el MEP cayó 1,8% para finalizar la rueda de ayer en $117,84.

“Si bien sigue existiendo una cotización del MEP y del CCL, estos se siguen calculando sobre los bonos que están a punto de ser retirados del mercado, por lo que su volumen negociado es cada vez menor”, describió el analista de Rava Bursátil Joaquín Candia.

Y añadió: “Aunque hay otros instrumentos para realizar cambios, muchos inversores se encuentran a la espera de que los nuevos bonos, especialmente el AL30, coticen de manera plena para operar. Los nuevos títulos tendrán parking a partir de hoy (por ayer), por lo que la operatoria para cambiar de especie se ve frenada hasta la mitad de esta semana. A partir de ahí se podrá evaluar la verdadera dinámica del tipo de cambio bursátil”.

Por otra parte, entre los dólares formales, el oficial minorista tuvo un salto de 0,38% y terminó en $78,94. Por lo tanto, su correlato dólar-turista (el oficial más el 30% de impuesto PAIS) cerró a $102,62. El mayorista subió 0,28% para colocarse en $74,65.

En el segmento informal volvió a ver una baja en el blue, que cayó $1 para situarse en $131.

Los operadores del mercado cambiario siguen de cerca lo que suceda con el Banco Central, para saber si finalmente hará uso del poder de fuego del que se viene hablando en los últimos días: es decir, si aprovecha los bonos nuevos que obtuvo a partir de canjear títulos de menor liquidez y los utiliza para aumentar la oferta y bajar el valor de las cotizaciones financieras. Según estimaciones del broker Invertir en Bolsa, los instrumentos de los que se hizo la autoridad monetaria tienen una valuación de mercado cercana a los u$s7.611 millones si se calcula una exit yield del 12%.

Sin embargo, así como el BCRA se convirtió en una de las fortalezas del oficialismo a la hora de combatir la brecha, también es una de sus debilidades debido a las preocupaciones que hay respecto de las reservas. Si bien en la última jornada la entidad logró terminar con 27 millones de dólares más respecto del último cierre (se consignaron u$s42.644 millones contra u$s42.617 millones que había el viernes), la dinámica que vienen mostrando las tenencias netas en los últimos meses generan temor en el mercado.

Cabe señalar que las estimaciones respecto de cuáles son las reservas netas varían según el análisis. Desde el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) indicaron que éstas, al 31 de agosto, estaban en u$s7.657 millones. A su vez, las líquidas (es decir, las netas menos las tenencias en oro) estarían en u$s3.744 millones según sus cálculos IARAF.

Bruno Panighel, economista de la firma, explicó: “Las reservas netas líquidas rondan los u$s3.700 millones o los u$s1.300 millones si consideramos la no convertibilidad de los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI, ya que no hay acuerdo vigente. Si se proyectan las ventas netas de agosto por u$s1.200 millones, el BCRA se estaría quedando sin reservas antes de fin de año”.

Por su parte, desde la consultora ACM calcularon las reservas netas en u$s8.826 millones y las netas líquidas en u$s2.677 millones. Cabe señalar, ACM no cuenta como líquidos los DEG y la posición de Reserva del FMI que figuran dentro del balance del Central.

En tanto, el economista jefe de Grupo SBS, Adrián Yarde Buller sostuvo: “Las reservas netas están por debajo de u$s10.000 millones y la dinámica es preocupante, porque caen a pesar de que la balanza comercial está en máximos multianuales, el cierre de fronteras eliminó el déficit de turismo y el Gobierno no está pagando intereses por la deuda de mercado en moneda extranjera, lo que constituye una mala señal. La fuerte emisión monetaria del último año se trasladó plenamente al tipo de cambio implícito en los activos financieros, pero apenas se reflejó parcialmente en el dólar mayorista, lo que profundizó la brecha cambiaria, incentivando la formación de activos externos y la cancelación de deudas con el exterior”.

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