Estiman que agosto será el último mes con saldo positivo para las reservas

Economía

Impactarán los DEG y el BCRA espera terminar con saldo equilibrado en el mercado cambiario oficial. Luego aumentará la presión devaluatoria, pero los analistas ven que hay espaldas suficientes.

Atento a las tensiones cambiarias, que se incrementarán a medida que las elecciones se acerquen, el Banco Central prepara su poder de fuego. En el mercado, estiman que agosto será el último con saldo positivo para las reservas antes de las legislativas ayudado por la llegada de los derechos especiales de giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional, aunque también por un ingreso de divisas del agro que todavía resulta intenso para este mes del año ante los elevados precios de los commodities. Luego, la tendencia se revertirá pero los analistas consideran que hay espaldas suficientes para contener las presiones devaluatorias.

La semana pasada, el FMI confirmó que la asignación de DEG entrará en vigor el 23 de agosto. A Argentina le corresponderá el equivalente a unos u$s4.350 millones en función de su cuota en el organismo, que distribuirá un total de u$s650.000 millones entre sus miembros. Estos recursos pasarán a formar parte de las reservas brutas pero no engrosarán las reservas netas. El Gobierno ya adelantó que una porción se utilizará para cancelar vencimientos con el propio Fondo.

Además, jugará a favor el flujo de divisas en el mercado cambiario oficial. Agosto suele ser un mes en que el BCRA registra ventas netas de reservas para abastecer la demanda de dólares ya que la oferta, una vez terminada la cosecha gruesa, se desacelera significativamente. Así lo muestra el saldo vendedor registrado en los últimos cuatro años con cepo. Sin embargo, este año el panorama es distinto pese al incremento de las importaciones.

Ayer, según fuentes privadas, la autoridad monetaria tuvo su tercera jornada consecutiva sin intervención en la plaza mayorista. De esta forma, en las primeras seis ruedas de agosto acumula compras netas por alrededor de u$s115 millones. Un claro contraste con lo ocurrido en el mismo lapso de 2020, cuando había tenido que vender u$s1.300 millones. Con esta dinámica, en el BCRA esperan un buen ingreso de divisas que le permita terminar el mes con un saldo equilibrado en el mercado oficial, antes de que en septiembre la estacionalidad modifique la tendencia.

Todo esto daría algo más de aire en momentos en que las tensiones cambiarias preelectorales ya hicieron sus primeras apariciones. En julio, las reservas brutas crecieron en u$s145 millones pero las netas, que habían crecido fuerte en el primer semestre, retrocedieron y perforaron los u$s8.000 millones. Es que los pagos mensuales de deuda externa (u$s686 millones) y las intervenciones para contener la brecha (u$s410 millones, según Equilibra) superaron las compras de divisas a los exportadores (u$s714 millones). LCG estimó que las tenencias netas se ubican en u$s7.800 millones y GERES, en u$s7.672 millones.

En adelante, se combinarán un menor ingreso estacional de divisas desde el agro y la típica dolarización que antecede a todos los comicios. Un informe de Delphos Investment señaló: “Agosto sería el último mes con un superávit importante en las reservas, derivado del giro de los DEG. La cuenta de las reservas será negativa en septiembre por el pago al FMI (u$s1880 millones de capital por el préstamo firmado por Mauricio Macri), mientras que en octubre y noviembre incidirá la combinación de menor saldo comercial y mayor demanda de divisas preelectoral. En diciembre dependerá críticamente de la marcha de las negociaciones con el FMI (cae un segundo vencimiento de capital)”.

¿Cuánto incidirán los factores de presión sobre la oferta y la demanda de divisas en los próximos meses? Por los precios internacionales, Delphos espera un buen ingreso de divisas comerciales pese a la estacionalidad desfavorable: “En un escenario conservador el complejo agroexportador podría liquidar alrededor de u$s2.300 millones mensuales en promedio en los meses que restan del año (versus u$s1.734 millones en 2020), aun considerando cierto adelanto en las liquidaciones durante el primer semestre”. Aunque espera que las importaciones continúen en niveles elevados.

Además, proyecta que la demanda de divisas para atesoramiento en el mercado oficial más las intervenciones con bonos para contener el dólar MEP y el contado con liquidación (CCL) podrían significarle al BCRA unos u$s350/400 millones mensuales netos a medida que se acerquen las elecciones. A eso se sumarán los pagos de deuda.

Por su parte, un informe de Equilibra estimó que la intervención en los mercados paralelos (con venta de bonos en dólares contra pesos y su recompra con dólares de las reservas) llevará a volcar unos u$s25 millones diarios para mantener la brecha en torno al 75% en el segmento donde interviene el Central. “Esto implica desembolsos por u$s2.130 millones en los próximos cinco meses, la mitad de las reservas netas que en BCRA lleva acumuladas en el año”, agregó.

Además, Equilibra advirtió sobre un posible adelanto de importaciones “ante la expectativa de un posible ajuste o aceleración cambiaria tras los comicios”, por lo que no descarta que el Central ajuste más las regulaciones. Por el momento, la decisión oficial es privilegiar la recuperación de la actividad aunque el monitoreo es permanente.

En ese marco, será clave el poder de fuego acumulado por el BCRA, con reservas netas que se más que duplicaron en lo que va del año, una cartera de bonos por unos u$s5.000 millones y plena capacidad de acción en el mercado de futuros para incidir en las expectativas.

“El Central tiene reservas como para soportar estos meses sin sobresaltos hasta las elecciones. Además, hay que ver qué termina pasando con lo que se liquide porque al estar altos los precios, también disminuyen las necesidades de divisas”, le dijo Ámbito el economista e investigador del Conicet Alfredo Schclarek Curutchet. En eso coincide mayormente el mercado, aunque los inversores activaron las coberturas para la etapa poselectoral en el mercado de futuros y a través de títulos dólar linked.

Para Schclarek, las dudas para el escenario poselectoral no pasan tanto por si el BCRA tendrá poder de fuego, sino por cuál será la estrategia cambiaria del Gobierno. “Hoy el tipo de cambio real multilateral se viene atrasando pero sigue en un nivel relativamente bueno, muy superior al de 2015-2017. No creo que haya ninguna necesidad de un salto brusco, lo descarto totalmente. Puede ser contraproducente porque impacta en la inflación y se come la competitividad ganada. Sí puede ser que haya que aumentar un poco el ritmo de depreciación. Dependerá de cómo continúe la inflación y de cómo se mueva el real brasileño”, concluyó.

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