Desde fin de enero Varig dejará de formar parte de «Star Alliance», el «club para acumular millaje» que lidera la estadounidense United Airlines. La noticia no debería tener demasiada entidad, salvo por el hecho de que ayer este diario adelantó que Aerolíneas Argentinas está explorando la posibilidad de incorporarse a una de estas alianzas.
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El comunicado distribuido ayer por Star Alliance tras explicar que la exclusión de la aérea brasileña se debe a su reestructuración y cambio de dueñosindica que «la alianza explora nuevas opciones para asegurar una presencia más amplia dentro de la región». En otras palabras: queremos una aérea sudamericanaque tome el sitio que deja libre Varig. Es casi obvio que esa aérea sería Aerolíneas Argentinas, por varias razones. La primera es que Spanair, la aerolínea española de la que es dueña el Grupo Marsans --también accionista principal de Aerolíneas/ Austral-es miembro de Star Alliance. La segunda es que las rutas que opera la línea de bandera hacia Estados Unidos la hacen complementaria a las de United: la nacional vuela a Miami y a Nueva York, mientras que la estadounidense va a Washington DC y -ocasionalmente, según la época del añoa su «hub» de Chicago.
De todos modos, para concretar este paso -que no podrá ser de ninguna manera inminentelos ejecutivos de Aerolíneas Argentinasdeberán cumplir con dos trámites: · volver a ser miembros de la IATA, la entidad que agrupa a las principales aéreas del mundo;
contar con la aprobación del gobierno argentino, que sorprendentemente exigió poder de veto sobre incorporaciones a alianzas internacionales cuando se firmó el acta de entendimiento en Madrid que además le aseguró al Estado una participación de 5% en el capital de la aérea, entre otros beneficios y concesiones mutuas. Los miembros de Star Alliance son, entre otros, Air Canada, South African Airways, Swiss, Spanair y TAP Portugal.
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