Alberto Abad deja la AFIP y Ricardo Echegaray, la Aduana, luego de absurdas peleas por figuración y poder. Abad nunca encajó con Kirchner (Néstor), pero le entregó óptimos resultados en recaudación. Echegaray era de la corte sureña, influyente, pero razones de autoridad le permitían echar pero no reemplazar. Ahora, el contador Carlos Fernández, ex de Duhalde y hoy sumiso referente del jefe de Gabinete, será el responsable impositivo del país. La dilucidación del conflicto invita a la reflexión a otros dos peleadores: Martín Lousteau y Guillermo Moreno.
«Te pido la renuncia. De manera urgente.» Alberto Fernández repitió ayer aproximadamente a las 17 la misma frase ante el ahora ex titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, y también ante el ex titular de la Dirección General de Aduanas (DGA), Ricardo Echegaray. Antes, cerca de las 16, el jefe de Gabinete había solicitado a Cristina de Kirchner una definición sobre el pedido expreso que había hecho Abad relativo al conflicto que mantenía con Echegaray. Puntualmente, el titular de la AFIP pidió nuevamente el lunes una decisión de parte de la Presidente sobre su continuidad o la del director de la Aduana.
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Aparentemente, la resolución final de la Presidente sorprendió a Fernández: «Se van los dos y llamen a Carlos Fernández para el cargo de Abad». Inmediatamente, Alberto Fernández cumplió la misión que le encomendó la jefa de Estado y pidió a ambos la renuncia.
Abad aceleró los tiempos al pedir una definición del tipo: «El o yo», mientras Echegaray aceptó la resolución final sin haber amagado siquiera dejar el cargo. Hubo también ayer diferencias en la forma de aceptar la despedida. Abad habló unos minutos con Fernández sobre la marcha de la recaudación y se puso a disposición para una transición, además de reconocer que la situación con Echegaray ya no tenía destino. El titular de la Aduana dio otro mensaje e inmediatamente después de conocer el pedido de renuncia, y que éste sería también para Abad, dijo: «Estoy en el proyecto político del kirchnerismo y si los que conducen este proyecto dicen que me tengo que ir, me voy, pero continuando a disposición del proyecto». Hubo tiempo en la conversaciónpara atenciones particulares,obviamente negativas, de Echegaray hacia Abad y la forma en que se desarrolló la convivencia entre los dos funcionarios hasta ayer.
Formulismo
El anuncio de la salida de ambos funcionarios lo hizo luego, cerca de las 21, el propio Fernández en la Casa de Gobierno, sin abrir las preguntas y aclarando que la AFIP será ahora conducida por otro Fernández: Carlos, proveniente de las huestes de la provincia de Buenos Aires y que las salidas se deben a la clásica fórmula de «motivos personales». Inmediatamente luego de las presentaciones, Fernández y Cristina de Kirchner tuvieron otro encuentro para coordinar la forma en que la crisis será explicada radialmente hoy por la mañana. La reunión tuvo dos testigos: el ministro de Economía, Martín Lousteau, y el secretario de la Presidencia, Carlos Zannini.
Terminó así la última y terminal crisis entre Abad y Echegaray, provocada por la intención del titular de la Aduana de avanzar en el cambio del Sistema María que rige las operaciones de comercio exterior en el país. Para Abad, las intenciones de Echegaray de acelerar las modificaciones eran sospechosas e innecesarias. Echegaray afirma que el plan había sido preparado por el titular de la AFIP y que se negaba a reemplazarlo porque no era un proyecto 100% propio. Las diferencias, en realidad, no son nuevas, y comenzaron hace más de dos años, cuando Echegaray, nombrado directamente por Néstor Kirchner, mostró criterios de manejo independientes de Abad.
El titular de la AFIP llegó al organismo recaudador el 6 de marzo de 2002, durante la gestión de Eduardo Duhalde, y fue el primero en trabajar bajo el criterio de autonomía. Mantuvo un buen nivel de reconocimiento tanto entre los economistas como entre los tributaristas (algo que en general no se logra) y desde los primeros días de gestión basó su plan dentro de la AFIP en apoyarse en «la Casa». Esto es, los funcionarios de carrera dentro de la Dirección General Impositiva (DGI). De hecho, el titular de esta repartición fue Horacio Castagnola, hoy hombre de años dentro del organismo.
Según fuentes del gobierno, Abad podría recibir en los próximos días la oferta para conducir la embajada argentina en el Vaticano. Si fuera así, tendría el mismo destino que Esteban Caselli, con el que trabajó en los días de Eduardo Bauzá como secretario general de la Presidencia.
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