Sarkozy descarta la salida del Gran Bretaña de la UE pero aclara que ahora hay "dos Europas"
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Negó haber capitulado y, en un mensaje dirigido a algunas voces de la oposición de izquierdas en su país, advirtió que "los que tratan de alimentar la germanofobia se descalifican".
El presidente francés avanzó que en los próximos quince días se pondrá en común el contenido jurídico del compromiso de la semana pasada con el objetivo de tener un tratado en marzo.
Un tratado que a su juicio no planteará problemas de ratificación porque el procedimiento por el que se optó "es más ligero" que en el pasado, aunque a continuación admitió que cada país podrá elegir el método para hacerlo. "En cualquier caso, queremos estar listos en el verano de 2012", concluyó.
Negó que vaya a suponer una cesión de soberanía, sino "un ejercicio compartido de soberanía por gobiernos elegidos democráticamente", e insistió en que "no se transferirá ningún nuevo ámbito de competencias a cualquier autoridad supranacional".
A ese respecto, puntualizó que la Comisión Europea se encarga del respeto de los tratados y de la aplicación de sanciones, lo que significa que no puede dedicarse a administrar porque en ese caso tendría que sancionarse a sí misma.
También matizó el carácter automático de las sanciones para los países que no cumplan las reglas de disciplina presupuestaria, ya que no se aplicará en caso de desfase de la deuda en un año cuando un Estado haya tenido que capitalizar un banco o salvar una empresa pública.
Sarkozy justificó por "sentido común" la reforma constitucional para incorporar los dispositivos de equilibrio de las finanzas públicas, y en una crítica dirigida a los socialistas franceses que se niegan a votarla durante el mandato de Sarkozy, lanzó: "¿quién puede contestar de buena fe ese objetivo?".
Aunque admitió que con el compromiso de Bruselas no se puede decir que esté totalmente descartado el riesgo de explosión de Europa, del que había alertado antes de la cumbre, afirmó: "hemos hecho todo lo que era posible".
"Esta cumbre marca una etapa decisiva hacia más integración europea. Y así crea las condiciones de la recuperación y de la salida de la crisis", en primer lugar con la creación de "una auténtica gobernanza europea", argumentó.
• Cameron, ante el Parlamento
El primer ministro británico, el conservador David Cameron, comparece hoy ante el Parlamento para explicar su decisión de vetar los cambios en el Tratado europeo, destinados a resolver la continua crisis en la eurozona y evitar que pueda repetirse.
El Reino Unido fue el único de los 27 países de la Unión Europea (UE) que se negó a apoyar un pacto fiscal para superar la crisis en la eurozona debido a que no se aceptaron las salvaguardias que pedía para la "City", el centro financiero de Londres.
Este mediodía, el primer ministro comparecerá en la Cámara de los Comunes para justificar su decisión de vetar los cambios, algo que ha causado malestar entre los liberaldemócratas, miembros de la coalición del Gobierno, y también del Partido Laborista, primero de la oposición.
Fuentes gubernamentales indicaron que el jefe del Gobierno explicará en detalle su decisión, que fue bien recibida por los diputados conservadores, especialmente los euroescépticos.
El viceprimer ministro británico y líder liberaldemócrata, Nick Clegg, se distanció este fin de semana de Cameron y admitió su decepción por el resultado de la cumbre, puesto que considera que supondrá el aislamiento del Reino Unido en la UE.
En unas declaraciones, Clegg dijo que lo ocurrido es "malo para el Reino Unido" porque puede "quedar aislado y marginado".
En tanto, el titular británico de Asuntos Exteriores, William Hague, insistió en que su país no quedó "marginado" en Europa y puntualizó que la posición negociadora tomada por Cameron había sido acordada antes con el partido de Nick Clegg.
El líder laborista, Ed Milliband, pidió al primer ministro que explique hoy en los Comunes por qué tomó una decisión "tan mala".
"Hizo esto porque el ala euroescéptica del Partido Conservador ha tomado el control (de la formación) y eso no es bueno para el interés nacional", dijo el líder laborista.
Sin embargo, la decisión de Cameron recibió hoy el apoyo de los ciudadanos británicos, que manifestaron su respaldo en una encuesta de opinión hecha por la firma "Populus" para el diario "The Times".
Según el sondeo, un 57 % de los consultados consideró que fue correcta la decisión de vetar las propuestas y un 14 % se mostró en contra, en tanto el resto no contestó.
Un 53 % de los encuestados dijo que el uso del veto ha demostrado que Cameron es un primer ministro capaz de defender al Reino Unido en sus relaciones con la Unión Europea, en tanto que un 12 % no se mostró de acuerdo y el resto optó por no opinar.
Populus hizo la encuesta en la web entre el 9 y el 11 de diciembre y entrevistó a un total de 1.951 adultos.



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