• Se inicia hoy diálogo oficial entre las cúpulas de Sociedad Rural y Federación Agraria con el gobierno. Sigue a reuniones clandestinas del día de ayer.
• Las bases agrarias, en cambio, desconfiaban de estos encuentros y anoche mantenían el paro y los cortes, negándose a cualquier suspensión. Intransigentes, rechazaron el pedido conciliatorio de Cristina de Kirchner.
• Se registraron incidentes (ruralistas versus camioneros) en Córdoba y hubo saqueos de supermercados chicos en el conurbano.
• Preocupante extensión del desabastecimiento (sin stock ya en el Mercado Central; por falta de insumos ahora las automotrices no terminan autos; los aviones comerciales no podían cubrir sus necesidades de catering para despegar anoche).
• La médula del entuerto entre las partes: la Presidente dice que no puede echar atrás sus medidas, pero invita a un diálogo que permitirá modificarlas.
• No convence ese argumento a los productores: insisten en que el gobierno suspenda el último cambio en retenciones para después, ellos, cancelar el paro y sentarse a negociar.
• Cristina dijo que su gobierno invitó a conversar, mientras los dirigentes agropecuarios afirman lo contrario: en cuatro años y medio jamás nos convocaron.
• Menos tensión se advierte en el plano político: ayer sólo los piqueteros de Luis D'Elía se estacionaron en Plaza de Mayo. El kirchnerismo pasó al martes una marcha que había programado para hoy.
Aumentaron ayer las medidas de fuerza por parte de los productores en el día 15 de la protesta agraria. En Gualeguaychú, Entre Ríos, se vivió uno de los momentos más tensos cuando los productores cortaron la ruta 14 con una maquinaria agrícola.
En un día complicado para el sector rural se abrió ayer un nuevo camino de diálogo que -según los más optimistas- podría terminar con el conflicto campo-gobierno. Federación Agraria Argentina y Sociedad Rural Argentina se reunirían hoy a partir de las 10 de la mañana con funcionarios del gobierno en casa Rosada para buscar llegar a un acuerdo sobre los conflictos del sector.
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En horas de la tarde los ruralistas se mantenían a la espera de un posible diálogo con el gobierno. Luego de escuchar el discurso de Cristina de Kirchner los presidentes de las entidades coincidieron en que el gesto de Cristina de Kirchner abriría un nuevo camino de negociación. Sin embargo, las bases reafirmaron su posición de continuar con la protesta por tiempo indeterminado y de exigirle al gobierno «volver al escenario de marzo donde las retenciones a la soja eran de 35%».
El presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, admitió que «si el gobierno aclara qué medidas contempla para los pequeños productores, la situación puede cambiar». El dirigente reconoció que «hubo un giro y un cambio de tono por parte del gobierno. Ahora hay que ver cómo se traduce eso».
Buzzi señaló que la entidad «va a seguir valorando la decisión de las bases. Habrá mucho trabajo por hacer, esperamos las aclaraciones de los ministros y a lo mejor la situación puede cambiar».
Fuerte interna
En la Sociedad Rural Argentina hubo sensaciones encontradas. Se abre para el diálogo, pero también se generó una fuerte interna: no cayó bien que el vicepresidente Hugo Biolcati declarara en forma inconsulta en un canal televisivo que «nuestra entidad vio muy positivo el discurso de Cristina de Kirchner». La actitud, incluso, puso en riesgo su futuro ascenso a la presidencia, que comenzaría en setiembre.
Mientras tanto, Fernando Gioino, presidente de Coninagro, opinó que el discurso de Cristina de Kirchner fue « positivo» y se mostró dispuesto a que el paro pueda ser levantado a partir de hoy.
Hubo también posturas más duras. El vicepresidente de CARBAP, Martín Garciarena, sostuvo que «el discurso presidencialdesilusionó a los productores» y afirmó que los ruralistas «están reaccionando mal y la situación está muy caliente y alterada».
«De todas maneras, nosotros vamos a mantener la cabeza fría y esperar qué deciden las distintas asambleas en las rutas y consensuar mañana -por hoy- la actitud que tomaremos con el resto de las entidades. Nosotros seguimos firme en nuestra postura, pero vamos a abrir un compás de espera hasta mañana, hasta esperar la decisión de nuestras bases», dijo Garciarena. El dirigente estimó además que «si el gobierno no retrotrae la situación de las retenciones lo más probable es que las bases decidan continuar con la lucha», y la postura de los dirigentes será «la de respetar a las bases».
Sin embargo, otra es la postura del vicepresidente de CRA, Néstor Roulet, quién señaló que «los productores quedaron muy mal» después del discurso y advirtió que «el ciento por ciento de las asambleas están pronunciándose por la continuidad del paro».
Sin respuesta
«Los dirigentes vamos a tratar de pensar con la cabeza fría cómo seguimos con esto. El problema es que en el discurso no hubo ninguna respuesta, y si como se dijo en el discurso que las retenciones son pro campo, entonces el paro va a seguir, porque los productores están muy mal», dijo Roulet.
«Mi apreciación personal es que en el discurso no hubo ninguna respuesta ni solución en concreto, y esto es lo que enoja a los productores» afirmó el dirigente. Por último, consideró que las bases «no están superando» a las conducciones de las entidades gremiales del campo y que no se fracturará la unidad entre las cuatro agremiaciones empresarias que llevan adelante la medida de fuerza.
A las declaraciones de los dirigentes se suman las de las bases, que protestan en las rutas, que hasta el cierre de esta edición se mantenían firmes en las mismas. Enfurecido, el titular de la Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo De Angelis, afirmo desde Gualeguaychú que «el paro sigue» y se preguntó «¿dónde está la respuesta que necesita el campo?». «Queremos que la Presidenta ponga las cartas sobre la mesa y después dialogamos. Su discurso fue cargado de odio». Y culminó expresando: «que traigan las ambulancias porque de acá nos van a sacar inconscientes».
Lo cierto es que la jornada de ayer -el día número 15 del paro agropecuario- volvió a ser muy tensa y registró nuevos hechos de violencia en las rutas entre productores y camioneros. Las bases se mantuvieron en las provincias de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires y La Pampa donde los productores siguieron en las rutas sin dejar pasar ningún tipo de camión con productos agrícolas lo que continúo generando conflictos entre ambos grupos (Ver aparte).
Convocatoria
Antes del discurso de la Presidente en Parque Norte las cuatro entidades habían convocado al «diálogo» al gobierno para debatir la situación del sector, y prometieron que «si se cumple con las expectativas de nuestras bases, se suspenderán todas las medidas de fuerza».
«Se solicita a las autoridades una instancia de diálogo que logre la reconciliación de los argentinos», indicaron. Los ruralistas agregaron: «mostrando una vez más la razonabilidad del hombre de campo, pedimos a todos un momento de reflexión».
Si bien en principio estaba prevista una conferencia de prensa en la sede de Coninagro ubicada en Lavalle al 300, donde se encontraban reunidos los dirigentes, los titulares de las cuatro entidades optaron solamente por emitir un comunicado bajo el título: «El campo agradece y espera».
Finalmente, el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, volvió a apoyar a la Presidente al expresar que «no existe una idea anticampo» en el gobierno, por el contrario, «ha dado al campo las mejores condiciones para el crecimiento».
De Urquiza, que se mantuvo en silencio durante más de 12 días, destacó la preocupación de Cristina por la situación de los pequeños productores y dijo que el gobierno «sabe que en el campo no todo es lo mismo».
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