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10 de marzo 2008 - 00:00

Se devalúa para la industria pero el proyecto no arranca

La defensa del dólar alto como estrategia exportadora parece sucumbir frente a la performance del sector industrial. Pierde cada vez más participación dentro de las exportaciones totales. A pesar de ello los cantos de sirena devaluatorios se intensifican. No extraña que, en las últimas semanas, aumentaran las consultas a los economistas sobre una posible devaluación. Así los industriales nacionales, que pierden su batalla comercial frente a sus pares brasileños mes a mes -mientras en Brasil el dólar se derrite- claman por la necesaria protección de un tipo de cambio mayor al actual. A todo esto el sector primario se consolida como pilar de las exportaciones. Para disgusto de Ferrer, Curia y Cía. el antimodelo se apodera del sector externo.

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Pese al imperio del modelo del gobierno de un dólar alto, las exportaciones argentinas parecen estar más volcadas al sector primario. Para este año, las revisiones, realizadas tras el nuevo repunte de los precios internacionales de los commodities, proyectan que las exportaciones vinculadas a este sector elevarán su participación a 60% del total vendido al exterior.

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Sepultada la convertibilidad, paradójicamente para los mentores del modelo industrialistaexportador, se viene observando un insoslayable crecimiento del peso relativo de las exportaciones primarias.

En las últimas tres décadas, las ventas externas agroindustriales, de combustibles, minerales, cereales y oleaginosos representaban aproximadamente 44% promedio del total general. En los 70 eran 40%; una década después, 46%; y al fin de la convertibilidad, 45%. Pero desde la crisis económica hasta el presente el promedio trepó a 53%.

Para este año, las estimaciones privadas la ubican en niveles más altos. Por ejemplo, para M&S Consultores, las exportaciones del sector primario equivaldrán a 60% del total exportado.

De modo que la estrategia cambiaria -de tipo de cambio competitivo- defendida a capa y espada por el actual gobierno, y la UIA, parece ser más útil para proteger al mercado interno de agresivas importaciones que para el incentivo del desarrollo exportador. Sobre todo, del aparato industrial.

Es ineludible reconocer el impacto del complejo oleaginoso, en particular la soja, sobre la balanza comercial. Pero más allá del boom de precios sojero, la primarización de las exportaciones se corrobora al analizar la evolución del aporte de cada sector.

En la década del 70, las ventas de alimentos, cereales y carnes (incluidos cueros) aportaban 64% del total, mientras que la soja, combustibles y minerales sólo 10%. El resto, 26%, lo aportaba la industria, según un trabajo de M&S.

En los 80, comenzó a crecer el aporte del sector soja combustibles minero, ubicándose en 29%, o sea, el triple del promedio de la década anterior. En esos años, la industria pasó a aportar 29% y alimentos, cereales, carnes cueros, frutas, y hortalizas bajaron a 42%.

Pero en los noventa, bajo la dictadura del tipo de cambio convertible y poco competitivo, curiosamente el aporte de la industria llegó a 30%, el del sector soja-combustibles-minero trepó a 34% y el resto, mientras que el del resto del sector alimentos cayó a 36%.

Para este año, los analistas vislumbran que el sector liderado por la soja, acompañada de combustibles y minerales, aportará 50% de las exportaciones, la industria 28% y alimentos, incluido vinos, lácteos y pescado, 22%.

  • Pymes

    Esto no significa que no haya habido mejoras en el desempeño exportador, en particular del aparato manufacturero. Porque uno de los hechos más destacables en la performance exportadora industrial de los últimos años es el aumento del número de pequeñas y medianas empresas. Un informe de la Secretaría de Industria señala que entre 2003 y 2006 el número de pequeñas empresas exportadoras aumentó en casi 1.000 y otros 760 de microempresas. Siendo uno de los hechos más relevantes que las ventas externas de este grupo de empresas se caracteriza por un alto contenido tecnológico.

    En 2006, la participación de los bienes de tecnología alta de las pymes exportadoras fue 9% de sus ventas manufactureras, triplicando a la de los grandes exportadores (3%). Entre este tipo de colocaciones de las pymes exportadoras se encuentran medicamentos e instrumentos de medición, destaca el informe oficial. Pero también en la exportación de bienes de tecnología media-alta (electrónica, bienes de capital), las pymes superan a las grandes.

    «En los bienes de tecnología media-baja, las proporciones de grandes y pymes son similares. En cambio, en los bienes de menor contenido tecnológico las grandes lideran con 55%», explica el organismo oficial.
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