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12 de abril 2006 - 00:00

Se endurece el crédito: habrá tasas más altas

Las tasas de interés en pesos siguen en aumento y ya se están reflejando en los préstamos a público y empresas. La tendencia no es puntual, sino que se podría mantener por los próximos meses. A quienes más está afectando en primer lugar es a aquellos que se endeudaron a tasa variable con incrementos que ya perciben en cuotas de préstamos hipotecarios, por ejemplo. El gobierno quiere mantener un dólar alto, bajar la inflación y tasas reducidas. Todo junto, imposible. Por algún lado se filtra esta política oficial multipropósito. Desde principios de año se observa un incremento de tasas para depósitos que se traslada al costo del crédito. Servirá en parte para morigerar el alza de precios. En la magnitud de este fenómeno y en su duración juega además un rol importante cuanto sucede en Wall Street. Por el alza de la tasa norteamericana están saliendo capitales de la región, y, en definitiva, se acentúa la menor liquidez en la plaza local. Un dato adicional: grandes inversores apuestan a la tasa variable porque esperan que el alza pueda sostenerse en el corto plazo.

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Los bancos están subiendo de manera notoria la tasa que pagan a sus ahorristas, sobre todo a los mayoristas (con más de un millón de pesos). Los pequeños inversores también se están beneficiando, aunque el incremento es más lento en este segmento.
Las tasas acentuaron su tendencia alcista en esta primera quincena de abril. El ahorrista ya puede conseguir rendimientos cercanos a 8% anual en pesos por plazos fijos a 30 días en bancos privados, mientras que para las compañías esta tasa ya trepa a más de 9% anual.

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Si bien se trata de valores sustancialmente más altos que los vigentes hace apenas un par de meses, todavía están en terreno negativo desde el punto de vista del rendimiento real. Esto se debe a que la inflación estimada rondaría nuevamente 12% anual.

Con el incremento de los costos de captación es inevitable el traslado al costo del crédito. Esto podría afectar a las líneas de plazo más corto, como adelantos en cuenta corriente para las empresas (la tasa ya saltó a 18%) o préstamos personales y financiaciones en tarjetas de crédito para el segmento minorista. Claro que la fuerte competencia entre las entidades actúa como un amortiguador para evitar que este traslado sea más importante.

En el caso de los créditos hipotecarios, se están ajustando las líneas en pesos a tasa variable (BADLAR). Varios bancos ya trasladaron en los últimos dos meses a sus clientes el aumento de los rendimientos que se observan en el mercado. Un dato que no pasó inadvertido ayer fue el empinamiento de la tasa interbancaria («call money») que trepó hasta 10,5% anual más de dos puntos porcentuales por encima del nivel de la jornada anterior. Si bien en este caso afectó la proximidad de Semana Santa (empresas y bancos buscan asegurarse buen nivel de liquidez), la decisión de la AFIP de prorrogar vencimientos de Ganancias y Bienes Personales hasta mayo (ver nota aparte) podría descomprimir la presión aunque sólo un par de semanas.

Sin embargo, la postura de los bancos de pagar más por plazos fijos llegó para quedarse y es altamente probable que las tasas continúen con su sendero alcista, de manera lenta pero sostenida. Adicionalmente, el contexto internacional -salida de capitales de la región- complica el panorama.

Una cuestión que impacta en esta tendencia está vinculada con el crecimiento de los créditos, que aumentaron más de 35% en 2005 y seguirían un ritmo similar en 2006. Esto genera la necesidad de mayor fondeo en los bancos.

  • Colocaciones

    Existe una cuestión más que también pesa favorablemente: las entidades están colocando fuertemente en LEBAC que ajustan por tasa BADLAR más 4,50% anual. Esto les permite algo más de margen para remunerar a los clientes.

    Una de las consecuencias más evidentes de estos incentivoses el incremento de la BADLAR, la tasa que pagan los bancos privados a los ahorristas que llevan más de un millón de pesos. Ya se ubica en 9% anual cuando a principios de 2006 no superaba 7%.

    Para los minoristas también se está dando este incremento, pero de manera más gradual. Según la encuesta que realiza el Central, por colocaciones a 30 días las entidades privadas están pagando en promedio 7,80% anual (contra 6% o menos de fin de 2005), aunque existe bastante dispersión según del banco que se trate. «Podríamos pagar incluso más, pero lo cierto es que el público todavía no se interesa demasiado porque las tasas continúan por debajo de la inflación», explicó el gerente financiero de un banco extranjero.

    La situación de los bancos públicos es completamente distinta. Pagan tasas sustancialmente más bajas tanto al público como a empresas. Esto se debe a que el fuerte superávit fiscal del gobierno nacional y en general de los provinciales va a parar directamente a las cuentas de las entidades. Por lo tanto, es mucho más baja la necesidad de captar fondeo adicional del sector privado, por lo que las tasas continúan en niveles exageradamente bajos.

    Con títulos públicos y acciones en baja, no es improbable que los ahorristas vuelvan a mirar con atención la posibilidad de colocar parte de sus ahorros a plazo fijo. Es cierto que la tasa no supera la inflación, pero en un escenario de dólar relativamente estable la ganancia en divisas podría resultar un poco más interesante.
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