Tras presentarse en bancarrota, Lehman Brothers comenzó con rapidez el proceso de negociación para vender sus activos más valiosos. El tiempo es un factor clave, ya que la huida de empleados y clientes genera que el valor de la compañía se erosione.
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La búsqueda de compradores se concentra en dos unidades principales de la empresa, que quedaron fuera del proceso de bancarrota: el negocio de corretaje bursátil alrededor del mundo (broker dealer) y de banca de inversión, especialmente vinculada al manejo de activos.
El británico Barclays, que era uno de los candidatos a quedarse con la operación total de la entidad, sería uno de los que podría estar interesado en algunas unidades de negocios, como el vinculado a las transacciones bursátiles alrededor del mundo.
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