Desde agosto pasado, en cada reunión entre empresarios, banqueros y economistas crece la idea de que el gobierno de Néstor Kirchner podría echar mano, nuevamente, a lanzar un Plan Navidad basado en mejoras salariales a empleados públicos y a jubilados para fines de 2006. El objetivo, claro, es continuar cebando la demanda interna para así llegar con un alto nivel de actividad a las elecciones presidenciales.
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Los pronósticos de los analistas auguran que el Presidente redoblará la apuesta de incentivar el consumo para que 2007 sea lo más parecido posible a 2006.
En esta línea se enrola por ejemplo el economista Carlos Melconian que considera que «la economía está en un círculo vertiginoso de consumo, donde el programa económico perdió flexibilidad, y está obligado a mantenerlo caliente». Su visión es que el consumo está atado al circuito de dólar alto, tasa de interés baja, salarioscrecientes, gasto público volando y controles de precios.
«Para ello se necesitan dosis cada vez mayores de recaudación para subir el gasto y mantener los subsidios, y de emisión monetaria y Lebac para sostener el dólar», señala el director de M&S Consultores. A esta receta le agrega además el ingrediente del accionar del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el titular de la CGT, Hugo Moyano, para contener la inflación.
Disyuntiva
Pero la realidad, algún día, pondrá al gobierno en la disyuntiva de tener que ceder en algo, o bien, flexibilizar precios y tarifas, dejar caer el tipo de cambio, la suba del gasto público o recortar subas salariales.
En este sentido, Melconian estimó que la inflación reprimida ronda 20%. Para ello parte del aumento de precios minoristas proyectado este año entre 9% y 9,5% anual.