Roberto Lavagna dedicó todo el sábado y la jornada de ayer a intentar destrabar un imprevisto obstáculo para lograr acordar con el FMI. El viernes recibió un memo de ese organismo en el cual formalmente se le plantean objeciones a la suspensión de las ejecuciones por deudas por 90 días más, proyecto que el Congreso convirtió en ley el jueves. No habrá veto de Duhalde. Lavagna cree que prometiendo que esa suspensión no será extendida calmará al FMI. No será fácil.
El ministro Roberto Lavagna dedicó todo el sábado y la jornada de ayer a destrabar una nueva amenaza que pesa sobre un inminente acuerdo con el Fondo Monetario: la flamante ley que suspende las ejecuciones por deudas por 90 días más. El viernes último, en el Ministerio de Economía se recibió un memo del organismo internacional en el que formalmente, y en cuatro párrafos, se explicitan los inconvenientes que genera esa ley sancionada por el Congreso el día anterior.
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El sábado por la mañana, Lavagna se entrevistó con Eduardo Duhalde en la residencia de Olivos. El tema excluyente fueron las complicaciones que se avecinan en el último tramo del acuerdo con el FMI. Tal como adelantara este diario el viernes, Eduardo Duhalde no está dispuesto a vetar esa ley, menos cuando no está claro aún que sea una condición determinante para un nuevo entendimiento con el Fondo.
Pero hay otro proyecto no menos complicado que la suspensión de las ejecuciones (también la de la entrada en vigencia del CER): se trata de la iniciativa aprobada por el Senado que obliga a las casas matrices de bancos radicados en el país a responder por las sucursales locales con la totalidad de su patrimonio local, pero también el que poseen en sus países de origen. «Es una invitación a que todos los bancos norteamericanos, de Europa o los que tengan su casa matriz en cualquier otra parte, se vayan del país», dijo anoche a este diario el titular de una entidad extranjera.
Esta última es una iniciativa de Raúl Alfonsín que originariamente sólo buscaba que las entidades del exterior informen a los ahorristas sobre las garantías que tienen los depósitos que reciben. Pero el jueves los senadores terminaron votando una ley más dura, y es otro de los puntos que se suman a último momento que traban un rápido acuerdo con el FMI.
Para Roberto Lavagna se entra ahora en 15 días de definiciones. Primero porque retorna hoy a Washington tras dos semanas de vacaciones el indio Anoop Singh, director del Departamento del Hemisferio Occidental en el Fondo y el más reticente a que se llegue a un rápido acuerdo, por más que no haya desembolsos de dinero fresco sino simples postergaciones de vencimiento de los pagos que tiene que hacer la Argentina. Hay mucho malestar con el ministro de Economía argentino en el FMI porque da a conocer detalles de las negociaciones y porque presiona a través de los medios para acelerar el acuerdo. También porque en setiembre se deben realizar los pagos por vencimientos de deuda a organismos como el Banco Mundial y el BID, y ya en las reservas del Banco Central no hay más margen para usar dólares para ese fin. Fuentes del Palacio de Hacienda ayer aseveraron a este diario que apuestan a que «con la promesa de que la suspensión de ejecuciones por deudas es sólo por 90 días más y que no se volverá a extenderla, podremos llegar al acuerdo». Inclusive uno de los negociadores por la Argentina analizaba que este punto sea incluido en alguno de los tres capítulos que forman parte de la carta de intención enviada por el gobierno a Washington el viernes. Por último, en relación con el proyecto Alfonsín, la apuesta oficial sería frenarlo en Diputados.
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