Además de las memorias que tanto molestan al presidente Bush, una de las herencias que dejó el ex secretario del Tesoro Paul O'Neill fue la actualización al siglo XXI de una entidad que en lo fundamental era setentista. Es un secreto a voces que desde hace poco más de un año el gobierno viene monitoreando la evolución del PBI en tiempo real (en realidad, todavía toma un par de días), aunque, por algún motivo -que tal vez tenga que ver con la política partidaria-, se ha preferido manejarlo en privado, mejor dicho, estatal. ¿Qué tiene que ver esto con el mercado? Mucho. Para algunos, ésta es una de las razones para explicar la alta volatilidad que están evidenciando los integrantes del S&P 500 en la última hora de operaciones. Para otros, estos valores explican el creciente desinterés que se ve por datos de la macro que en el pasado podían hacer temblar el mercado (la ralentización del crecimiento del PBI trimestral que se difundió el viernes), y la relevancia que se les da a otros tradicionalmente "más sutiles" (el cambio del fraseo en el informe de la Fed del miércoles). Llegamos así a lo que pasó en la última semana, la primera baja general del mercado (NASDAQ, Dow y S&P) en 10 semanas. Podríamos culpar a los dos datos ya citados por el mal humor de los inversores, pero lo cierto es que desde el viernes anterior ya se "sentía" que el mercado venia "pesado" y es así como terminó con el Dow perdiendo en la última sesión 0,21% para quedar en 10.488,07 puntos. Apostando a que no se repetirá lo de los últimos días, algunos han comenzando a vender "febrero" sobre la base de 0,3% que ganó el Dow el último mes, 3,1% del NASDAQ y, especialmente, 1,7% del S&P. Habrá que ver qué opina de esto el indicador del "Super Bowl" (la final de football americano).
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