24 de julio 2002 - 00:00

Señal a legisladores: no a la dolarización

Reunión de los notables con legisladores
Reunión de "los notables" con legisladores
La comisión de notables desaconsejó ayer la dolarización delante de una delegación de legisladores del oficialismo y la oposición. «La dolarización no es una solución para la Argentina, porque van a seguir sufriendo los mismos problemas que ya tuvieron», sentenció el alemán Hans Tietmeyer. «Ustedes no pueden tener una moneda con confianza comprada de afuera», concluyó sin dejar lugar a dudas.

En el Ministerio de Economía, escucharon la opinión del alemán los senadores peronistas Juan Carlos Maqueda, Jorge Milton Capitanich, Carlos Verna y Miguel Angel Pichetto, y el renovador salteño Ricardo Gómez Diez. Más tarde, en otro salón, también tomaron nota delante de los notables los diputados PJ Rodolfo Frigeri, Rafael González y Julio Gutiérrez, el frepasista Darío Alessandro, el radical Jesús Rodríguez y el provincial Julio César Loutaif (PRSalta).

Un capítulo extenso de la reunión se lo llevó la independencia del BCRA. «La autonomía no es un concepto jurídico sino que tiene que estar respaldada por un programa monetario», comenzó Tietmeyer. «Además, no hay que asustarse porque el poder político y la autoridad monetaria choquen; es lógico: el gobierno mira el corto plazo y el Central se ocupa del largo plazo», apuntó el experto. «El Congreso tiene que garantizar la independencia porque el gobierno de turno no debe volver a entrometerse si no quieren repetir errores que costaron muy caros», insistió.

Las recomendaciones de Tietmeyer surtieron efecto inmediato entre algunos parlamentarios, que refrescaron la memoria. El pampeano Verna reivindicó a Pedro Pou y evocó: «Fui uno de los 4 senadores que lo sostuvimos hasta último momento». Los diputados, generalmente menos conservadores que sus colegas de la Cámara alta, se animaron a pedir al alemán, a Luis Angel Rojo (España), Andrew Crockett (Escocia) y John Crow (Ingla-terra) que intercedieran ante el Fondo Monetario. «En el país, ya llevamos 5 años de recesión y sin financiamiento las empresas no pueden exportar, así que sería importante que los organismos internacionales prorroguen los vencimientos para que no sigan saliendo reservas», clamó Frigeri.

«Pero en estas condiciones, no esperen plata»
, desencantó a todos un crudo Tietmeyer. «Pero tengan en cuenta que es difícil gobernar la transición en plena campaña presidencial», volvieron a coro los oficialistas.

• Inquietud

La mención del FMI provocó una inquietud de las visitas. «¿Para qué quieren sentarse con el Fondo?», interrogaron a los legisladores. Jesús Rodríguez contestó con una frase de manual. «Queremos reinsertarnos en el mundo», se anticipó el ex ministro de Economía de Raúl Alfonsín, el único radical que aceptó participar de la cita.

En la otra tenida, los senadores bromearon sobre las inesperadas ausencias de Carlos Maestro y Raúl Baglini, a quienes se había invitado en nombre de la UCR. «Parece que rompieron con el FMI», se divirtió Gómez Diez ante la platea justicialista que celebró la ocurrencia, en la antesala. El salteño promocionó su proyecto de bonos con «negociación descentralizada» entre bancos y ahorristas. Maqueda ofreció una introducción al recordar que «el Congreso rechazó un plan compulsivo que le costó la cabeza a un ministro (por Jorge Remes Lenicov)».

El encuentro comenzó con un speech de
Rojo, quien se preocupó por desmentir la supuesta actividad de lobbista que se le adjudicó en algunos medios. Aclaró que, «a pesar de que han dicho que represento intereses de bancos españoles, estoy aquí por haber sido presidente del Banco Central de mi país».

A los pocos minutos, estuvo a punto de polemizar con
Pichetto. El senador de Río Negro comentó: «Acá hay filiales de bancos extranjeros que demostraron solvencia en base al prestigio de casas matrices». Pichetto, quien suele mostrarse circunspecto en sus intervenciones públicas, pudo parecer agresivo a ojos de los notables, quienes desconocen esta característica del delegado del PJ patagónico. Cuando terminó de hablar, Rojo señaló que «no se solucionan los problemas enfrentándose con las entidades financieras». A continuación, deslizó que «los bancos españoles perdieron dinero en la Argentina». Por suerte, no pasó de un leve roce, sin mayores consecuencias.

Finalmente,
Antonio Cafiero puso su habitual toque nostálgico. Es cierto, no se animó a hacer uno de sus tradicionales revivals del '45 y los orígenes del peronismo, tan conocidos en el recinto senatorial. Con vuelo más corto, recordó que la convertibilidad «nos permitió viajar por el mundo, pero al final desfasó la relación peso-dólar y no quedó otra salida que la devaluación». Cafiero desatendió los consejos que, durante una previa al encuentro con los notables, trasladó Roberto Lavagna a los legisladores: «No se enreden en el pasado, háblenles del futuro».

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