El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La situación afecta tanto a las importaciones como a las exportaciones, debido a que los barcos de gran porte se ven imposibilitados de acceder a dársena ante la paralización de tareas de los trabajadores de remolque.
A unas tres horas de Buenos Aires, a la altura del puerto de La Plata ya se sumaron unos 16 barcos que esperan el turno para ingresar a Buenos Aires con mercadería. Ante la falta de respuesta favorable, algunos barcos incluso cambiaron el destino y fueron hasta Montevideo, libre de medidas gremiales.
Los exportadores se exponen a incumplir compromisos internacionales ante la imposibilidad de enviar la mercadería hacia distintos destinos. Y los importadores ya están en falta con sus clientes locales, ya que la mercadería no puede ingresar. Además, en muchos casos los empresarios deberán pagar mayores cargos por fletes y seguros, al estar más tiempo del previsto la mercadería en el mar sin llegar a destino.
El peligro adicional de esta situación es que la protesta se traslade al puerto de Rosario, aunque allí la profundidad de las aguas reduce la actividad de los remolcadores.