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25 de septiembre 2008 - 00:00

Siemens también pagó a un gremio

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Nüremberg (DPA) --Siemens pagó durante años más de 30 millones de euros a un sindicato independiente que actuaba como contrapeso del poderoso gremio metalúrgico IG Metall en el comité de empresa, admitió ayer un ex miembro de la junta directiva del grupo alemán. Johannes Feldmayer, antiguo integrante de la plana mayor de Siemens, enfrenta desde ayer un juicio por presunto soborno a Wilhelm Schelsky, ex presidente del sindicato independiente AUB que también está imputado por estafa y fraude fiscal.

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El juicio por corrupción en el seno de la empresa empaña aún más la imagen del gigante electrónico alemán, envuelto desde hace dos años en un mayúsculo escándalo por el pago de sobornos en el extranjero para conseguir o acelerar contratos.

En la primera audiencia del juicio Feldmayer reconoció que la compañía transfirió millones de euros al sindicato AUB, pero negó que de este modo se hubiera tratado de ejercer influencia en la postura de sus integrantes en el comité de empresa.

«El AUB era bueno porque era la segunda fuerza al lado del IG Metall», declaró Feldmayer evaluando la situación dentro del comité de empresa. Insistió en que la directiva no había querido influir en las elecciones para los delegados de personal.

«Eramos conscientes de que la cuestión era delicada. La empresa tuvo buenas experiencias durante años con el AUB». Esas «buenas experiencias» -explicó el ejecutivo-se registraron cuando los representantes de la AUB en el directorio de Siemens aprobaron modelos de semana laboral más flexibles con reducción salarial, por citar un ejemplo.

Feldmayer afirmó que la empresa tuvo toda la intención de efectuar estos pagos. «Era algo que se quería hacer, sin duda», comentó, dando a entender que el fomento de un sindicato dispuesto a apoyar las decisiones de la cúpula formaba parte de la estrategia de la compañía. Agregó que «en ningún momento pensó que las transferencias pudieran ser conflictivas: se trataba de respaldar la creación de sucursales, de trabajo administrativo. No de apoyar a tal o cual candidato de la AUB ni de influir en su comportamiento».

El ex directivo precisó que los pagos al sindicato habían sido acordados con la alta gerencia de Siemens. La fiscalía acusa a Feldmayer de haber convertido a la AUB en contrapeso de la IGMetall a través de pagos encubiertos. Según la acusación, Feldmayer cerró en 2001 un «acuerdo marco» Schelsky en virtud del cual éste recibiría 500.000 euros por trimestre, los que -según la versión oficial-serían destinados a la formación de empleados y a temas financieros del gremio.

«Ya en la firma del contrato, los dos acusados estaban de acuerdo en que Schelsky no tenía que cumplir los servicios acordados oficialmente, sino que los honorarios habrían de servir para la creación, conservación y el apoyo de AUB», dijo la fiscal Antje Gabriels-Gorsolke.

Schelsky no sólo empleó ese dinero para el sindicato, sino que al menos a partir de 2006 empezó a utilizarlo para sus propios fines, patrocinios deportivos y otras empresas en las que tenía participación.

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