El ganado sigue cayendo, pero la carne no baja al mismo ritmo en las góndolas. Los vacunos registraron ayer el valor mínimo del año, al caer el índice de novillo 7% durante la jornada. Dicho indicador acumuló recortes de 30,5% desde los valores máximos de marzo que generaron la imposición de precios de referencia en los diferentes eslabones de la cadena comercial.
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El nivel alcanzado ayer es 17% inferior al sugerido por el gobierno tras el acuerdo de precios con ganaderos, frigoríficos y consignatarios.
El índice de novillo quedó en 2,048, que implica un precio de kilo vivo de $ 2,2, en promedio, contra los $ 2,4 considerados como rentables y no inflacionarios por el Ministerio de Economía. No obstante, los precios pagados ayer en el principal mercado de referencia variaron para novillos regulares entre $ 1,5 y $ 2,24. Los terneros negociados llegaron a $ 3 y hubo toros para faena que apenas se pagaron entre $ 1 y $ 1,3 por kilo vivo.
Los ganaderos consideran que los valores se desplomaron por el efecto de medidas que desalientan la producción y logran bajas sólo en el inicio de la cadena de ganados y carnes (los productores). Los consumidores no se benefician mucho más de los valores referenciales.
La oferta abundante que ingresó en Liniers previo al feriado contribuyó a acentuar la liquidación de animales. Los operadores siguen demandando hacienda bien terminada aunque, a veces, no consiguen esos animales ya que en muchas zonas productivas comienzan los problemas climáticos que afectan las pasturas. «Los precios en los remates feria desalientan. Una vaca costaba dos meses atrás $ 1.000 y ahora se consigue por poco más de $ 200», indicaba un ganadero que no opera en el mercado concentrador de la Capital.
Enfrentamiento
El hecho de que el traslado de las bajas no llegue a los mostradores enfrenta a carniceros con productores. Los primeros dicen que no se evalúa con fidelidad la cantidad de gastos y costos intermedios con fletes, impuestos y tasas que gravan la carne desde el campo hasta la góndola. Los productores que ya se sintieron el «pato de la boda» cuando fueron criticados por el gobierno ahora tratan de trasladar las responsabilidades sobre el resto de la cadena. En el gobierno indican que urge un análisis de los costos para determinar dónde se « incrementan» los precios de la carne.
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