Fracasó ayer la audiencia por el precio del gas, por incidentes que ocasionó el Movimiento de Empresas Recuperadas y entidades de consumidores que se oponen a los aumentos porque fueron decididos «previamente» por el gobierno. Hubo de todo, hasta destrozos al final de la tarde, luego que el debate se pospuso presumiblemente para hoy. Pero lo más sobresaliente fue la falta de autoridad para controlar la situación por parte del ente regulador del gas y del propio gobierno. Lo paradójico es que Néstor Kirchner había instruido para que la audiencia se realizara «sí o sí», mientras un día antes volvió a declarar en EE.UU. contra una presunta «extorsión» de las petroleras, y esto justificó el boicot al debate. Sin audiencia, no habrá aumentos en el precio del gas y se detendrán las mínimas medidas para que la crisis no sea tan grave. Además, sin acuerdo con las petroleras sobre volumen de gas y cómo repartirlo, se acentuará la puja que ya se viene manifestando a través de amparos de industrias, y el gobierno puede perder el control sobre la situación energética.
Representantes de asociaciones de consumidores tiran agua en la cara a miembros del Enargas, en la audiencia por tarifas que se suspendió finalmente en medio de desmanes.
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Durante toda la jornada no hubo intervención policial en la sede del organismo, salvo una modesta custodia policial en la puerta de Suipacha al 600 y cualquier persona podía ingresar en la sede del Enargas sin que se le solicitara documento de identidad.
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