25 de septiembre 2001 - 00:00

Sin distorsión impositiva, crecerá comercio de granos

Desde el lanzamiento del plan de convertibilidad el modelo económico argentino quedó planteado en forma muy clara: el Estado debía cobrar impuestos distintos del inflacionario para seguir funcionando. Ante esta situación existían dos alternativas: o cobraba más de lo que gastaba o tenía que pedir prestado. Las decisiones de política económica y las circunstancias sociales hicieron que durante la década del '90 se optara por la primera de las alternativas y en la actualidad está claro que la opción es recaudar más de lo que se gasta.

El actual ministro de Economía, Domingo Cavallo, comenzó su función informando a la población de un nuevo diagnóstico sobre el problema fiscal argentino: se debía organizar un nuevo sistema tributariobancario para incentivar a los distintos agentes de mercado a «blanquear» sus operaciones. Mediante cambios en la estructura normativa y operativa, se debía combatir el principal problema de la sociedad argentina: la operatoria informal. Este diagnóstico impulsó al ministro a adoptar un esquema que había funcionado muy bien en Brasil basado en dos pilares. El primero, un Impuesto a las Transacciones Financieras y el segundo, la obligatoriedad de realizar los movimientos de fondos mediante depósitos bancarios. Así, la nueva estructura empujaría a muchos operadores a blanquear su situación. Este nuevo impuesto, cobrado en forma «automática», sería la columna vertebral de la recaudación y serviría para cobrar otros impuestos ya que se podría tomar «a cuenta de» otros tributos.

Estructura

El sistema de comercialización de productos agropecuarios está formado por tres subsistemas: el institucional (Bolsas, mercados, cámaras, autoridades, etc.), el normativo (leyes, resoluciones, usos y costumbres) y el subsistema de infraestructura (logística). Si el subsistema normativo no es coherente con los otros subsistemas el resultado es claro que los operadores se muestran incentivados a moverse a través de un sistema paralelo: la economía «negra». Sin duda en la lucha contra la evasión, un elemento fundamental es el fortalecimiento del sistema institucional donde los distintos actores se convierten en socios del Estado para combatir a los operadores informales. A raíz de la concentración de demanda y la atomización de la oferta de los productos del campo el actor esencial del sistema institucional es el broker. Esto es el corredor en el caso de los granos y consignatario en el caso de la hacienda. Más allá de las diferencias entre estos agentes (inherentes a las características específicas de cada mercado) ambos comparten una función económicosocial fundamental para la sociedad argentina: contribuyen a incrementar la operatoria formal. Ambos tienen una característica particular: manejan enormes sumas de dinero de terceros. Para el caso de los corredores, en promedio sólo 0,63 por ciento de su movimiento bancario corresponde a facturación propia. Este valor para los consignatarios es en promedio cercano a 1,5 por ciento. Entonces un impuesto de 0,15 por ciento determina claramente la desaparición del primero y un impuesto «extra» de 10 por ciento de la facturación de comisiones en el caso del consignatario. De no habilitarse la posibilidad que los «descuentos» de este impuesto puedan tomarse como pago a cuenta de IVA (tal como había sido descripto por el ministro en sus primeras declaraciones) el esquema actual es la principal política proevasión del gobierno. Las autoridades de la Secretaría de Agricultura, tienen muy claro este problema pero el Ministerio de Economía no tiene la misma percepción, y al postergar esta decisión está siendo en la práctica totalmente contrario a su lucha contra la evasión. Mucho más efectivo que un aviso en la radio es hacer reglas coherentes con la realidad de cada negocio.

En resumen: el proceso de comercialización de granos en la Argentina demanda integridad normativa y operacional, para que dentro del contexto vigente las medidas macreconómicas propugnadas cumplan sus objetivos económicos y sociales. El sector agropecuario es la principal fuente de divisas del país y un factor fundamental para su reactivación.

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