La Casa Rosada ve bien que se intente un «pacto social» entre sindicatos y la Unión Industrial pero quiere que se mantenga como gestión privada sin intervenir el Estado. Hace bien. Históricamente todo este tipo de acuerdos terminaron mal. Los sindicalistas los utilizan para sacar más ventajas a los empresarios cuando los sientan a una mesa y al poco tiempo de obtenerlas les vuelven a exigir más aumentos. En esas mesas se suelen deslizar amenazas de máxima, como control contable de la rentabilidad empresaria por parte de delegados gremiales, para luego mostrar que ceden y sacar las ventajas mínimas que es lo que realmente querían. Más los aumentos, desde ya.
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El riesgo inflacionario sigue siendo prioridad en el gobierno, es lógico, pero aún no lo enfoca bien. Por caso, cree que la base del aumento del precio del agua embotellada es porque incrementaron el precio de los envases de plástico, que se hacen totalmente con materia prima de obtención local. Es parte del motivo del aumento, es cierto, pero los costos empresarios suben también por otros motivos, como el incremento por esa decisión absurda de la Corte que demagógicamente inventó el derecho de, tras cobrar por un accidente, después también tener derecho a hacer juicio. Además por los exagerados aumentos extraídos por algunos gremios que traen huelgas y demandas con efecto dominó. Se debería aumentar la inversión de 19% actual a 23% mínimo del PBI para incrementar la oferta y no incentivar más la demanda con emisión monetaria desde el Banco Central mientras no se pueda producir más.
Se estudia bajar aranceles para textiles considerando que esa industria invirtió muy poco -sobre todo frente a la demanda extra del turismo extranjero- y eso influye en el índice de precios en el rubro «vestimenta». Otras preocupaciones del gobierno luego de los comicios son no encontrar «destellos académicos para nombrar otros dos miembros de la Corte, aun tan controvertidos como Zaffaroni (Eugenio)», expresó un vocero oficial. Claro, el gobierno no quiere dejar una Corte de sólo 7 miembros para tener asegurado allí predominio de centroizquierda por una década por lo menos, aun cuando cambiara la ideología gobernante.
También se intenta parar la carnicería contra el derrotado duhaldismo bonaerense por otros motivos. «Del PJ bonaerense queda sólo una cáscara y no tenemos apuro», agregaron en fuentes oficiales. El último tema que concentra el análisis de la Casa Rosada es la cumbre de presidentes de Mar del Plata. Aquí hay más interés por el diálogo a solas que habrá con el presidente George W. Bush en suelo argentino que la reunión en sí.
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