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11 de abril 2007 - 00:00

Sin repelentes en el GBA por el dengue en Paraguay

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Podría decirse que desgraciadamente el problema del dengue no abarca Capital y Gran Buenos Aires. Esto explica, según fuentes de varias cadenas de supermercados consultadas por este diario, la cuasi desaparición de los repelentes de insectos de las góndolas. El principal fabricante del producto, la estadounidense SC Johnson's, le ordenó a su filial Cono Sur que envíe la mayor parte de su producción a las zonas afectadas por los mosquitos que transmiten el dengue: básicamente el Noroeste argentino y el Paraguay. En Asunción, por caso -según informó una de las fuentes- se entregaban 16 bultos por semana del producto (cada bulto contiene unas 50 unidades), cifra que se elevó a 500 bultos por semana.

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La empresa estaría produciendo al máximo de su capacidad, y les explicó a los supermercadistas que de ningún modo estaba previsto que la demanda se incrementara más de 250% respecto de lo ocurrido en 2006. La pregunta obvia, cuándo se normalizará la provisión de repelentes, tiene una respuesta casi tan obvia pero descorazonadora: cuando «afloje» la invasión de mosquitos que padece el área metropolitana.

La empresa también le habría explicado a sus clientes que no pueden importar el producto porque se trata de una mercadería claramente estacional. «Estamos casi a mediados de abril, cuando se supone que ya los mosquitos no serían un problema... La Argentina quedó contraestación: la producción en otras áreas del mundo está regulada por la demanda», sería la justificación que dan los fabricantes.

Las marcas Off y Raid son ambas de SC Johnson's y entre ambas tienen cerca de 75% de ese mercado; la también estadounidense Clorox fabrica Sheltox, que captura 20% de «market share»; el resto está dividido entre pequeños productores nacionales.

El problema con los competidores del líder en el mercado es que el resto de las marcas no ofrecen al imaginario de los consumidores la seguridad de las más conocidas. Después de todo, se trata de un producto que se aplica sobre el cuerpo y además se le administra a los chicos.

«La gente busca las marcas conocidas justamente por ser un producto que en muchos casos tiene el tratamiento de un medicamento o un cosmético: nadie se pone cualquier crema o toma cualquier analgésico, por más que el fabricante de la marca menos conocida -como es el caso de los repelentes- da tantas garantías como el que tiene una posición dominante de mercado», dijo a este diario una de las fuentes consultadas.

Y si bien lo primero que «voló» de las góndolas de los supermercados y las estanterías de las farmacias son los aerosoles, agotados éstos los consumidores se volcaron a los geles y las cremas, modalidades de aplicación que tenían un consumo casi marginal. Hoy ya no se consigue casi ninguno de ellos, y no parece que vaya a modificarse la situación hasta que los mosquitos decidan dejar de picar...

S.D.

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